La enfermedad como camino
Índice
Página 104
X. CORAZÓN Y
CIRCULACIÓN
Presión
baja = presión alta
(Hipotensión = hipertensión)
La
sangre simboliza la vida. La sangre es el sustentador material de la
vida y expresión de la individualidad. La sangre es «un jugo muy
especial», es el jugo de la vida. Cada gota de sangre contiene a
todo el individuo, de ahí la gran importancia de la sangre en la
magia. Por eso los Pendler utilizan una gota de sangre como Mumia.
Por eso basta una gota de sangre para hacer un diagnóstico completo.
La
presión sanguínea es expresión de la dinámica del ser humano. Se
deriva de la interacción del fluido sanguíneo y las paredes de los
vasos que lo contienen. Al considerar la presión sanguínea, no
debemos perder de vista estos dos componentes antagónicos: por un
lado, el líquido que corre y, por el otro, las paredes de los vasos
que los contienen. Si la sangre refleja el ser, las paredes de los
vasos representan las fronteras a las que se orienta el desarrollo
de la personalidad, y la resistencia que se opone al desarrollo.
Una
persona con la presión sanguínea baja (hipotenso) no desafía en
absoluto estas fronteras. No trata de cruzarlas sino que rehuye toda
resistencia: nunca va hasta el límite. Si tropieza con un conflicto,
se retira rápidamente, y así se retira también la sangre, hasta que
la persona se desmaya.«Por lo tanto, este individuo renuncia a todo
poder (¡aparentemente!); él y su sangre se retiran y dimiten de su
responsabilidad. Por el desmayo, el individuo pierde el
conocimiento, se retira hacia lo desconocido y se desentiende de los
problemas: se ausenta. La clásica escena de opereta: una señora es
sorprendida por su esposo en una situación comprometida, ella se
desmaya y todos los presentes se afanan por hacerle recobrar el
conocimiento, salpicándola de agua, dándole aire y haciéndole oler
sales, porque, ¿qué objeto puede tener el más bello de los
conflictos si el protagonista se retira a otro plano renunciando
bruscamente a cualquier responsabilidad?
El
hipotenso, literalmente, se evade, por falta de ánimo y de valor. Se
desentiende de todo desafío, y los que están a su alrededor le
sostienen las piernas en alto, para que la sangre afluya a la
cabeza, centro de poder, y él recupere el conocimiento y pueda
asumir su responsabilidad. La sexualidad es uno de los temas que el
hipotenso rehuye, pues la sexualidad depende en gran medida de la
presión sanguínea.
En el
hipotenso solemos encontrar también el cuadro de la anemia cuya
forma más frecuente consiste en falta de hierro en la sangre. Ello
perturba la transformación de la energía cósmica (prana) que
absorbemos con cada aspiración en energía corporal (sangre). La
anemia indica la negativa a absorber la parte de energía vital que a
uno le corresponde y convertirla en poder de acción. También en este
caso se utiliza la enfermedad como pretexto por la propia pasividad.
Falta la presión necesaria.
Todas
las medidas terapéuticas indicadas para el aumento de la presión
están relacionadas con el desarrollo de energía, lo cual es en sí
bastante revelador, y sólo actúan mientras son aplicadas:
fricciones, hidromasaje, movimiento, gimnasia y curas de Kneipp.
Aumentan la presión sanguínea porque uno hace algo y con ello
transforma energía en fuerza. Su utilidad acaba en el momento en que
uno interrumpe los ejercicios. El éxito permanente sólo puede
conseguirse mediante la modificación de la actitud interior.
Página siguiente