
Pensamiento constructivo e inteligencia
emocional
2. Respuestas mentales
secundarias destructivas comunes
Normalmente, tus pensamientos
destructivos serán seguidos por otros pensamientos que se
derivan de los primeros. Por ejemplo, alguien te hace una
crítica, la interpretas como un ataque y eso te lleva a
pensar que deberías vengarte. Entre los más comunes se
encuentran los quince pensamientos destructivos anteriores
más las siguientes respuestas:
Pensamiento no realista. Se
trata de un pensamiento inexacto. Suele darse cuando somos
muy sensibles a un determinado tema y no se hace una
evaluación objetiva de la realidad. Sin embargo, no todo
pensamiento no realista es inadecuado. A veces es mejor
darle a una persona el beneficio de la duda y ser optimista.
Negación: negarte a aceptar
como cierto aquello que no quieres creer. Por ejemplo, negar
la existencia de una enfermedad grave.
Autodenigración: pensar que
eres un fracasado, estúpido, sin valor, inadecuado, etc.
Este pensamiento generalmente implica generalización
excesiva, pensamiento categórico e hipótesis inverificables.
3. Comportamientos
destructivos comunes.
Tras los pensamientos
destructivos y las respuestas mentales secundarias, puede
producirse una acción. En el ejemplo anterior, tras
considerar la crítica un ataque y decidir vengarte, podrías
atacar verbalmente a esa persona.
Ataque. Significa intentar
herir a alguien física o psicológicamente. A veces es un
modo de protegerte, pero la mayoría de las veces es mejor
ser asertivo y hacer valer tus derechos o exponer tus puntos
de vista sin atacar.
Expresiones emocionales
descontroladas: expresar libremente tus emociones sin tener
en cuenta las consecuencias. Los buenos pensadores
constructivos muestran un mayor control sobre sus emociones,
sin dejarse llevar por ellas ni reprimirlas.
Autocastigo. Cuando te
castigas a ti mismo por considerarte una persona inadecuada
o estúpida.
Dependencia. Buscar la ayuda
y el consejo de otros en exceso o en situaciones en las que
deberías apañártelas por ti mismo.
Expresión emocional
excesivamente controlada: control emocional excesivo que
interfiere con tu espontaneidad e impide relaciones
satisfactorias y que lleva a la evitación de los problemas
más que a su solución.
Independencia excesiva.
Insistir en hacer las cosas por ti mismo cuando sería mejor
hacerla con ayuda de otros. Ten en cuenta que a las personas
que te quieren les gusta saber que cuentas con ellas y poder
ayudarte de vez en cuando.
Retirada. A veces está bien
abandonar la lucha si no está dando ningún fruto, pero
retirarse y no hacer nada puede perjudicarte en casos en los
que podrías solucionar el problema si te implicaras y
tomaras parte activa.
