
Pensamiento constructivo e inteligencia
emocional
6. ¿Son constructivos tus
pensamientos?
Una vez que conoces tus
pensamientos automáticos tienes que evaluar hasta qué punto
son constructivos o destructivos. Para ello puede ayudarte
la siguiente lista, donde aparecen las principales formas de
pensamiento no adaptativo:
1. Pensamientos
destructivos comunes
Pensamiento categórico:
pensamiento polarizado de todo o nada, blanco o negro, bueno
o malo, olvidando lo que hay en medio. Ejemplo: o saco un
sobresaliente o soy un fracaso.
Sobreestimar el significado
(exageración): significa exagerar la importancia de los
acontecimientos (hacer una montaña de un grano de arena).
Pregúntate si lo que sucede (o las consecuencias que crees
que tendrá) son tan graves como supones.
Generalización excesiva:
suponer que lo que sucede en una o varias situaciones va a
suceder en todas o casi todas las situaciones. Pregúntate:
"Si he visto tres perros blancos, ¿significa eso que todos
los perros son blancos?".
Etiquetado: aplicar
etiquetas a la gente o a los acontecimientos y luego actuar
como si la etiqueta describiera a toda la persona o
acontecimiento de modo exacto. Si aplicas a una persona o
cosa la etiqueta de aburrido, tenderás a pensar que siempre
es así sin tener en cuenta información contradictoria (tal
vez esa persona tiene facetas divertidas que desconoces).
Interpretar los retos
como amenazas: Si sientes miedo o ansiedad tal vez
estás viendo la situación como una amenaza. Prueba a verla
como un reto que quieres superar.
Personalización:
tomarse las cosas como algo personal; suponer, sin
justificación, que eres el centro de atención de otras
personas. Por ejemplo, pensar: "si ha salido de la
habitación es porque no le interesa lo que estoy diciendo"
mientras hablas con un grupo de personas o das una
conferencia; en vez de pensar que ha podido salir por
cualquier otro motivo que nada tiene que ver contigo.
La tiranía del "debería": cuando
te sientes mal porque las cosas no son como piensas que
deberían ser. Puedes aceptar la realidad tal y como es,
cambiando lo que puedes cambiar y aceptar lo que no puedes
cambiar, o bien, puedes martirizarte y deprimirte porque las
cosas no son como tú querrías que fuesen.
