
Pensamiento constructivo e inteligencia
emocional
5. Cómo ser un buen pensador
constructivo
1. Identifica tus pensamientos automáticos.
El primer paso para poder cambiarlos es llegar a ser
consciente de esos pensamientos automáticos preconscientes.
Para ello puedes guiarte por tus emociones, de modo que cada
vez que estás en una situación en la que te sientes mal,
presta especial atención a lo siguiente:
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Lo que te dices a ti
mismo. Cuanto más intensa sea la emoción más evidentes
(y fáciles de detectar) serán los pensamientos
automáticos.
-
Las imágenes mentales. Si
te imaginas, por ejemplo, en una situación humillante,
es muy probable que sientas vergüenza.
-
Cómo lo que te dices y lo
que imaginas está influyendo en tus sentimientos y
emociones.
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Cuando las emociones no
son muy intensas resulta un poco más complicado detectar
los pensamientos automáticos. En estos casos prueba a
decirte diferentes cosas hasta que encuentres alguna
frase que intensifique esos sentimientos. Con la
práctica te irá resultando cada vez más fácil.
2. Identifica tus procesos mentales secundarios
Son otros pensamientos automáticos que siguen y son
consecuencia de los primeros. Por ejemplo, alguien critica
tu trabajo y tú lo interpretas como un ataque, de modo que
tu pensamiento automático es "me ha insultado". Después
aparecen otros pensamientos (procesos secundarios), como "me
las va a pagar" o "bueno, tal vez no ha sido un insulto" o
bien "tendré que mejorar para que no vuelva a pasar esto" o
"es mejor no hacerle caso".
3. Identifica tus respuestas conductuales
Los pensamientos automáticos pueden llevarte a actuar de un
modo otro. En el ejemplo anterior, tu comportamiento
dependerá de lo que has pensado. Por ejemplo, puedes atacar
verbalmente a quien te criticó; ponerte a trabajar más duro,
no hacer nada en absoluto, etc.
4. Identifica tus "zonas sensibles"
Se trata de aquellas cosas que te sacan de quicio y ante las
cuales reaccionas con más intensidad que la mayoría de las
personas. Son un indicio de que tu pensamiento constructivo
es muy malo en esos casos y necesitas mejorarlo. Por
ejemplo, puedes ser especialmente sensible al rechazo, al
fracaso, a lo que otros piensen de ti, etc.
