
Pensamiento constructivo e inteligencia
emocional
3. ¿Cómo es el pensamiento
constructivo?
Los principales componentes
del pensamiento constructivo son el afrontamiento emocional
y el afrontamiento conductual. Las personas que tienen
niveles altos en estas dos facetas suelen ser buenos
pensadores constructivos. Otras facetas no menos
importantes, pero en las que conviene tener un nivel bajo
son: el pensamiento categórico, pensamiento supersticioso,
pensamiento esotérico y optimismo ingenuo.
Afrontamiento emocional.
Se relaciona con la capacidad para manejar adecuadamente los
sentimientos negativos. Los buenos afrontadores emocionales
tienen bajos niveles de estrés, no se toman las cosas
personalmente, no son demasiado sensibles al rechazo y al
fracaso y no se preocupan por cosas que no pueden controlar.
Afrontamiento conductual.
Se trata de un pensamiento orientado a la acción. Las
personas que son buenas en esto, piensan en modos efectivos
de solucionar los problemas y se ponen en marcha, son
optimistas, aceptan los retos y se arriesgan, ya que piensan
que las cosas saldrán bien.
Optimismo ingenuo.
Ser optimista está bien, pero los optimistas ingenuos van
mucho más allá y son optimistas sin fundamento. Piensan que
si pasa algo bueno, siempre sucederán cosas buenas. Aunque
suelen caer bien a los demás y son buenos políticos, tienen
una visión simplista de la realidad, son ingenuos, tienden a
evitar las realidades desagradables y no toman las debidas
precauciones.
Pensamiento categórico.
Los pensadores categóricos tienen un pensamiento dicotómico,
en términos de blanco o negro, son intolerantes, sólo
admiten su punto de vista y piensan que opiniones diferentes
a las suyas son errores. Clasifican a la gente como buena o
mala, perdedores o ganadores, amigos o enemigos.
Pensamiento
supersticioso. No está relacionado con las
supersticiones tradicionales, sino con las personales. Por
ejemplo, creer que si te sucede algo bueno, después te
pasará algo malo para compensar, o creer que si hablas de
algo que quieres hacer se "gafará". Estas personas se
centran más en defenderse de lo malo que pueda pasarles que
en conseguir ser felices y disfrutar de la vida. Si esperan
de antemano que algo salga mal, no se arriesgan a sufrir una
desilusión. Son pesimistas y tienden a deprimirse con
facilidad.
Pensamiento esotérico.
Está relacionado con las supersticiones tradicionales
(romper un espejo, pasar bajo una escalera) y los fenómenos
paranormales e inusuales. Por ejemplo, creer en amuletos de
la suerte, control mental, fantasmas, percepción
extrasensorial. Si el grado de pensamiento esotérico no es
demasiado alto puede indicar una apertura a nuevas ideas y
un pensamiento flexible. Sin embargo, si es demasiado alto,
indica una dificultad a la hora de usar su capacidad de
crítica.
