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Autora: Ana Muñoz

La urticaria es la aparición brusca de lesiones en la piel en forma de ronchas o habones. La piel afectada está enrojecida, con un picor que puede llegar a ser bastante intenso (según la gravedad)  y caliente. La urticaria suele ir también acompañada de angioedemas, que son edemas subcutáneos que producen hinchazón en la zona afectada. El prurito (picor) suele ser constante aunque puede no aparecer en la zona donde se encuentra el angioedema.

La urticaria es bastante frecuente y puede aparecer en cualquier momento de la vida. Con frecuencia se trata de una reacción alérgica que aparece de forma inmediata tras la exposición al alérgeno y desaparece por sí sola en unos días. En estos casos, la reacción está producida por anticuerpos IgE que se unen al alérgeno e inducen la liberación de mediadores inflamatorios (sustancias como la histamina y otras que dan lugar a los síntomas mencionados).

Los alérgenos implicados con mayor frecuencia son los mariscos, los pescados azules y los frutos secos. Los aditivos, conservantes o pesticidas de los alimentos también pueden causar una reacción de este tipo.

En otros casos, la urticaria puede producirse por mecanismos diferentes a la reacción alérgica. Por ejemplo, puede ser el efecto de algunos fármacos, como relajantes musculares, morfina, codeína o puede estar causada por la exposición al frío, al sol, al calor o el ejercicio o como consecuencia de la ansiedad.

Cuando dura más de seis semanas se considera urticaria crónica y su causa suele ser desconocida. Con el tiempo tiende también a desaparecer de forma espontánea.

La piel juega un papel importante a la hora de eliminar toxinas del cuerpo. Al igual que se eliminan ciertas sustancias a través del sudor, también pueden eliminarse mediante erupciones como la urticaria. Sea cual sea la causa, si padeces de urticaria significa que tu aparato digestivo no está funcionando correctamente, obligando a la piel a eliminar toxinas que deberían ser eliminadas mediante el intestino. Por tanto, el principal tratamiento debe consistir en acelerar los procesos de detoxificación del cuerpo y en detectar y eliminar la sustancia irritante.

El tratamiento convencional suele consistir en la administración de antihistamínicos. Si la urticaria es especialmente intensa o rebelde, se administran también glucocorticoides.

TRATAMIENTO NATURAL

1. Alimentación

Haz comidas preparadas en casa, pues esto reducirá la posibilidad de consumir un alimento que te produzca alergia.

Haz una dieta rica en fibra, incluyendo alimentos como arroz integral, avena, frutas y verduras crudas, judías. De este modo mejorará la digestión y tu cuerpo no tendrá la necesidad de eliminar toxinas a través de la piel.

Los ácidos grasos esenciales ayudan a reducir la inflamación. Toma pescado como salmón o caballa varias veces a la semana, o bien toma semillas de lino o aceite de semillas de lino. Estas semillas son también muy ricas en fibra.

En casos de urticarias persistentes, la candidiasis puede ser un factor implicado. Toma yogurt natural con bifidus activos o, si eres alérgico a los productos lácteos, toma kefir.

Bebe un vaso de agua cada dos horas. Te ayudará a eliminar toxinas.

La urticaria puede deberse, en algunos casos, a alergias alimenticias. Los alimentos con más probabilidades de estar implicados en al urticaria son los huevos, los productos lácteos, el marisco, los cítricos y los cacahuetes.

Evita los alimentos procesados y los refinados, pues deprimen los sistemas digestivo e inmunitario.

Evita el alcohol y la cafeína, pues son diuréticos que hacen eliminar nutrientes del cuerpo.

Evita la carne roja, alimentos ricos en grasas saturadas y fritos, pues enlentecen el aparato digestivo y pueden producir estreñimiento.

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