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Emisión excesiva de orina. Por lo general, una persona adulta produce alrededor de 3 vasos a 2 litros de orina al día. Diversas enfermedades de los riñones dañan su capacidad para concentrar la orina, en cuyo caso la producción diaria de orina puede exceder los 2 litros y medio. La emisión de grandes cantidades de orina suele ser la consecuencia de una concentración elevada de glucosa (azúcar) en la sangre, de una baja concentración de hormona antidiurética producida por la hipófisis (diabetes insípida) o de una falta de respuesta por parte de los riñones a la hormona antidiurética (diabetes insípida nefrogénica).

Incontinencia urinaria. Existe una gran variedad de afecciones que pueden causar una pérdida incontrolada de orina (incontinencia). La orina se puede escapar cuando una mujer con un cistocele (una herniación de la vejiga en la vagina) tose, se ríe, corre o se levanta . En general, la causa de un cistocele se debe al estiramiento y al debilitamiento de los músculos pélvicos durante el parto. También puede ser el resultado de las alteraciones que se producen cuando el nivel de estrógenos disminuye tras la menopausia.

Sangre en la orina (hematuria). La sangre puede hacer que la orina adquiera un tono entre rojo y marrón, dependiendo de la cantidad de sangre presente, el tiempo que haya estado en la orina y el grado de acidez de ésta. La sangre en la orina que no causa dolor puede deberse a un cáncer de la vejiga o del riñón. Estos tipos de cáncer suelen sangrar de forma intermitente. Sin embargo, el sangrado se puede detener espontáneamente, aunque el cáncer siga estando ahí. Otras causas de sangre en la orina son la glomerulonefritis, los cálculos y quistes del riñón, la drepanocitosis y la hidronefrosis.

Variaciones del color de la orina. La orina concentrada es de color amarillo oscuro mientras que la diluida puede llegar a ser casi incolora. Los fármacos pueden producir una variedad de colores: marrón, negro, verde, azul o rojo, y los pigmentos de los alimentos pueden producir una orina coloreada de rojo. Los colores distintos del amarillo son anormales, a menos que sean causados por alimentos o fármacos. La orina turbia sugiere la presencia de pus proveniente de una infección de las vías urinarias, o bien de cristales de ácido úrico o de ácido fosfórico. La orina marrón puede contener hemoglobina degradada o proteínas musculares. La orina puede contener pigmentos de color rojo causados por la porfiria, o de color negro debidos a un melanoma.

Dolor. El dolor causado por una enfermedad renal suele sentirse en el costado o en la región lumbar. Algunas veces, el dolor se irradia hacia el centro del abdomen. La causa probable del dolor es el estiramiento de la envoltura externa del riñón (cápsula renal), debido a cualquier afección que provoque hinchazón del tejido renal. Cuando los riñones son presionados por cualquier motivo, suele producirse dolor.

Un cálculo renal causa un dolor muy agudo cuando penetra en el uréter, que se contrae provocando un dolor agudo en la zona lumbar, que a menudo se irradia hacia la ingle. El dolor cesa cuando el cálculo entra en la vejiga.

Un dolor en la zona de la vejiga suele deberse a una infección bacteriana. El malestar se siente generalmente por encima del hueso púbico y en el extremo final de la uretra durante la micción. La obstrucción del flujo de orina de la uretra causa dolor por encima del pubis. Sin embargo, una obstrucción que se desarrolle lentamente puede dilatar la vejiga sin causar dolor.

El cáncer de la próstata y el aumento de tamaño de ésta son generalmente indoloros, pero una inflamación de la próstata (prostatitis) puede causar un malestar impreciso o una sensación de llenura en la zona que se encuentra entre el ano y los genitales.

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