Autora: Ana Muñoz

Las propiedades curativas de la arcilla son diversas y conocidas desde los albores de la humanidad. Ya en el antiguo Egipto se utilizaba la arcilla como agente curativo en inflamaciones y úlceras.

Propiedades de la arcilla

Tiene efectos antiinflamatorios, cicatrizantes, purificadores, calmantes y antibacteriológicos, siendo uno de los desinfectantes más importantes de la naturaleza; actúa inhibiendo el desarrollo de gérmenes y favoreciendo la regeneración celular. El silicato de aluminio, presente en la arcilla, es el responsable de su gran poder como cicatrizante de heridas, úlceras y llagas.

Al ser muy porosa, posee una gran capacidad de absorción, y esto le permite recoger gran cantidad de calor y atraer las toxinas acumuladas bajo la piel para que sean expulsadas. Esto la convierte no solo en un gran depurativo de la piel, sino también muy útil para la expulsión a través de la piel del ácido úrico acumulado en el organismo.

También posee un gran poder para absorber gases, bacterias y toxinas del tubo digestivo cuando se ingiere, de modo que es capaz de curar diarreas infecciosas y otras enfermedades del aparato digestivo.

Tomar cada hora una cucharadita de arcilla diluida puede salvar la vida de una persona con una diarrea infecciosa grave. Resulta también muy útil en golpes, heridas, picaduras de insectos, quemaduras, y actúa en los órganos internos infamados al aplicarlo en forma de cataplasma caliente.

Los componentes de la arcilla

Entre los componentes de la arcilla se encuentran la sílice, el calcio y el magnesio.

La sílice juega un papel muy importante en los sistemas óseo, nervioso, respiratorio y vascular. Es remineralizante, desintoxicante y juega un papel importante en la defensa del organismo.

El calcio es fundamental contra la anemia y en la constitución de los huesos y actúa también en dientes, tendones y núcleos celulares.

El magnesio es el que aporta a la arcilla su eficacia contra el cáncer. Es un tónico general, un regenerador celular, un antiséptico y un drenador hepático. También favorece las reacciones de defensa del organismo y combate la trombosis y la arteriosclerosis.

La arcilla posee además otros componentes como hierro, aluminio y potasio.

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