
Psico-consejos. Preguntas y respuestas
Al hablar en publico me
pongo muy nervioso
Consulta: Hola, soy un
estudiante de ingeniería, pero tengo un problema, siempre
que voy a hablar en publico me pongo muy nervioso y empiezo
a transpirar demasiado, esto hace que no diga mis ideas con
claridad y tartamudee mientras hable. Siento que este
problema está creciendo cada vez que lo hago mal y me hace
sentir fracasado, aparento no sentirlo y no lo he hablado
con nadie, espero que me ayuden, gracias de antemano por sus
consejos.
Respuesta:
El miedo a hablar en público es uno de los miedos sociales
más frecuentes. El motivo por el que sientes que el problema
está creciendo es debido a que los mismos síntomas de
ansiedad suelen producir más ansiedad. Es decir, cuando
empiezas a sentirte nervioso y a sudar, piensas que los
demás se van a dar cuenta y que pensarán que eres torpe o
inmaduro, etc. y eso te hace sentirte todavía más ansioso.
Así, tus propios pensamientos contribuyen mucho a mantener
el problema y a agravarlo.
Por eso, si quieres superarlo
tienes que empezar por cambiar tus propios pensamientos en
esos momentos y empezar a pensar y a repetirte a ti mismo
una y otra vez que ponerse nervioso no te convierte en una
persona inferior, ni en un inmaduro, ni en un fracasado.
No hay nada malo en ti, es
sólo el miedo al rechazo de los demás, el miedo a cometer
errores y no ser aceptado. Y ese miedo es universal, en
mayor o menor medida, ya que a todo el mundo le gusta ser
aceptado por los demás. La diferencia es que tú lo estás
viendo como algo que es casi cuestión de vida o muerte
("Tengo que hacerlo bien y ser aceptado o de lo contrario me
rechazarán y no podré soportarlo; será terrible") en vez de
considerarlo como algo solamente deseable ("Me gustaría
hacerlo bien, no ponerme nervioso, no cometer errores y ser
aceptado por todos siempre, pero soy humano y a veces cometo
errores, a veces me pongo nervioso, a veces no sé qué decir,
etc, como todo el mundo, pues no soy perfecto, así que si no
me sale como me gustaría, qué se le va a hacer; no creo que
la gente sea tan crítica como para rechazarme por ponerme
nervioso al hablar, y si lo hacen, serán solo algunos, no
todos".
Después de todo, la
posibilidad de ser rechazado por los demás está siempre
presente porque cada persona tiene gustos diferentes y cada
persona interpreta las cosas a su manera. Hay personas que
se han visto rechazadas por ser demasiado guapas (algo que
se supone que es una cualidad deseable); hay quien prefiere
a las personas atrevidas y hay quien prefiere personas más
tímidas (por ejemplo, pueden pensar que los atrevidos no son
de fiar y los tímidos sí).
Por tanto, empieza por aceptar tus síntomas de ansiedad
("Prefiero no sudar, pero si sudo, pues sudo y si
tartamudeo, pues tartamudeo"), no dejes de hablar en público
cada vez que tengas ocasión y trata de restar importancia a
lo que los demás puedan pensar de ti ("Espero que piensen
bien, peor si no lo hacen, están en su derecho, y yo no
estoy en su mente para controlar lo que piensan y hacer que
piensen siempre bien, así que no voy a pedir imposibles como
desear gustar a todo el mundo en todo momento"). De hecho,
te sentirás más libre, aliviado y relajado si te concedes la
libertad y el derecho de caer mal o no gustar a alguien de
vez en cuando, así como el derecho a ser imperfecto.