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Mi problema es la alimentación. Estoy muy acomplejada y la 1 vez que me
metí los dedos para provocar el vomito fue hace 3 años. Lo hago a tiempos, si me siento mal esa semana con mi peso pues llevo a cabo esa
acción, pero lo hacia por ejemplo 1 semana cada 8 meses... Ahora mismo llevo 2 semanas
haciéndolo, ayer me dio un ataque de ansiedad, tomo laxantes... Ahora mismo he vomitado la merienda.
Quiero perder peso y cuando este satisfecha pues lo dejare, mido 1.60 y pesare unos 64 kilos me sobra unos kilos y
quiero adelgazar 6 o 7. No soy bulímica pero tengo miedo a serlo pero
también se k no quiero dejar esto.
Si tu objetivo es adelgazar, es
prácticamente imposible que lo llegues a conseguir de ese modo, porque va a ser
precisamente ese estado de ánimo deprimido, esa ansiedad y ese auto-rechazo de
tu cuerpo lo que te lo va a impedir, al tiempo que te lleva a comportamientos
que pueden poner en riesgo tu salud e incluso tu vida: el vómito provoca una
perdida de unas sustancias llamadas electrolitos que son indispensables para el
funcionamiento de los músculos, incluido el corazón; de modo que los vómitos
repetidos son muy peligrosos y no solucionan el problema, porque mientras
te sigas sintiendo así de mal no podrás controlar tu comportamiento, que es lo
que deseas (la depresión y la ansiedad te lo impedirán). Si deseas adelgazar,
lo primero que tienes que hacer es aceptar que ahora las cosas son así, y que
tu peso no es el que deseas. Si no lo aceptas y te pones a pensar que es
terrible pesar algunos kilos de más, o te insultas a ti misma y te desprecias,
serás incapaz de mantener un régimen porque estarás demasiado deprimida y
ansiosa como para hacerlo; solo lograrás descontrolarte más y más (y no hay
mayor descontrol que la bulimia). En cambio, si aceptas que ahora eres así,
entonces puedes pensar: "bien, tengo X kilos de más y es algo que no me
gusta nada y deseo cambiar, pero no lo voy a considerar una tragedia ni algo
terrible, porque si lo hago entonces me deprimiré, me pondré furiosa conmigo
misma y no lograré nada de nada; por tanto, lo voy a considerar una molestia y
un problema y, como se hace con los problemas, voy a buscar la mejor
solución". Puedes optar por un régimen sano (aquí te consejo que sea un
experto en nutrición y dietética quien te ponga ese régimen), y puedes elegir
no deprimirte ni angustiarte cuando veas que la báscula marca un peso que no
deseas, porque puedes pensar: "Esta semana no lo he conseguido, pero eso no
significa que sea un fracaso o que sea despreciable o que nunca lo vaya a
lograr; solo significa que estoy haciendo algo que es muy difícil y me costará
trabajo y tendré recaídas. Lo que voy a hacer es tener más cuidado la
próxima semana y volverlo a intentar sin deprimirme ni castigarme, ni
insultarme porque hacer eso sería sabotear mis propios objetivos de adelgazar.
Para poder hacer régimen he de mantenerme optimista y pensar que puedo lograrlo
incluso con recaídas". Hacer una dieta es difícil, el hambre es dolorosa,
pero si haces un adieta sana, si consumes menos calorías de las que quemas, si
no te castigas a ti misma ni te vienes abajo cuando des un paso atrás, y
adoptas un punto de vista de optimismo y lucha, entonces podrás lograr tu
objetivo de una manera sana. En cuanto a los laxantes, no sirven de nada porque
solo eliminan líquido y material fecal (que iba a ser eliminado de todos
modos); no sirven para adelgazar y también producen una perdida de líquido y
electrolitos peligrosa. Si deseas adelgazar, haz dieta, mantén hábitos de
alimentación adecuados, haz deporte y, sobre
todo, estate dispuesta a pasarlo mal y a soportar ese malestar que supone pasar
hambre (procurando que no sea un hambre excesiva que te supere y afecte tu
salud. Si haces una dieta demasiado estricta es más probable que fracases; por
eso es mejor ir despacio, ponerte objetivos a largo plazo y aceptar que esto
llevará tiempo). No hay otro modo. Te aconsejo también que leas el articulo sobre
trastornos
de la alimentación que tenemos en Cepvi.com.