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Cómo reducir el estrés de la vida diaria

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7. Haz ejercicio. Hacer ejercicio de manera regular es un modo excelente de aliviar el estrés. Unos 20 o 30 minutos de actividad física es beneficiosa tanto para la mente como para el cuerpo.

8. Practica aficiones. Un buen modo de descansar de tus preocupaciones consiste en realizar algo que te divierta y te resulte agradable (pintar, cuidar el jardín, leer, etc). Busca un rato cada día para realizar actividades de este tipo.

9. Mantén un estilo de vida sano: alimentación sana y nutritiva, limitar la ingesta de cafeína y alcohol, dormir las horas suficientes, hacer ejercicio, etc.

10. Pasa tiempo con amigos. Una jornada con uno o varios amigos puede ayudarte de diversas maneras: 1) podrás compartir tus emociones y preocupaciones con ellos, sentir su apoyo y tal vez beneficiarte de algún buen consejo; y 2) pasar un rato charlando, divirtiéndote o haciendo alguna actividad agradable con amigos te ayudará a dejar de lado los problemas, distanciándote así de ellos, lo cual puede ayudarte a verlos luego de un modo diferente.

11. Aprende a rendirte cuando sea necesario. Si observas que te estás encontrando una oposición constante en tu vida personal o profesional, vuelve a plantearte tu posición o estrategia y cámbiala si es necesario.  Si después del replanteamiento consideras que tu posición y estrategia es la adecuada, sigue adelante, pero hazlo con calma, sin exigirte demasiado y aceptando que puedes tener por delante un trabajo duro.

12. Escucha a los demás. Gran parte del estrés en la vida de una persona procede de problemas en sus relaciones con los demás, ya sean jefes, subordinados, parejas, hijos, etc. Escucha las opiniones, deseos y puntos de vista de los demás y adopta una actitud de negociación y compromiso. Muéstrate dispuesto a ceder en ocasiones, y habrá más posibilidades de que los demás hagan lo mismo en otras, de modo que sea más fácil alcanzar acuerdos que satisfagan a ambas partes. Recuerda que puede ser más productivo y fácil buscar una tierra común que tratar de defender la propia a toda costa.

 

13. Sé flexible. Las diversas situaciones pueden requerir aproximaciones y estrategias diferentes. Y lo mismo podemos decir de las personas. Cada persona es única y requiere que la tratemos de un modo único. A veces, esa persona que parece ser incompetente, tal vez sólo esté necesitando unas horas de instrucción. Algunas personas necesitarán una mayor supervisión, mientras que otras rendirán mejor si tienen mayor libertad. Si tienes la flexibilidad suficiente como para saber amoldarte y adaptarte a las diversas situaciones, estarás librándote de una gran cantidad de estrés.

 

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