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Sabemos que todas las relaciones interpersonales (esposos, hijos, amigos, etc.) requieren “espacio” y “calidad” pero nos engañamos pensando que unos pocos minutos de calidad reemplazan a mucho tiempo asignado de baja calidad. Sin embargo, la experiencia nos demuestra que se necesitan de ambas variables para construir relaciones armoniosas, donde prevalezca el dialogo y se compartan con satisfacción las responsabilidades. Debemos recuperar la dimensión cuantitativa del tiempo dedicado a las relaciones interpersonales y perfeccionar la calidad del mismo. Si bien para muchos es limitada la disponibilidad del tiempo, es importante también el uso que se hace del mismo. En el apuro cotidiano, no aprovechamos adecuadamente la oportunidad de estar junto a las personas que amamos, de comunicarnos, de tratar temas de interés común y de intercambiar opiniones.
El estilo de tiempo (en cantidad y calidad) que dedicamos a
nuestras relaciones interpersonales influye en el
mantenimiento y la calidad de las mismas. Todos necesitamos
de la cercanía psicológica y afectiva de quienes amamos.
Pero, ¿qué significa “tiempo de calidad”? Un sinónimo de
calidad es disposición, la cual resume la idea de lo que
simboliza pasar “tiempo de calidad”. Significa estar
dispuesto para y por el otro, concentrarnos absolutamente en
las personas que amamos. Es aquel que se comparte de
corazón, donde las cosas pequeñas son un gran
acontecimiento. Es un momento de intercambio de palabras,
afectos y emociones, en el cual se da un feedback que
solidifica las relaciones. Pero, como logramos dedicar
tiempo de calidad? La fórmula es sencilla. Sólo se requiere
de voluntad, interés, y disponibilidad. Los valores no se
pueden inspirar ni modelar en los hijos si no se toma el
tiempo de desarrollar experiencias y sostener diálogos
abundantes sobre ellos.
El vínculo matrimonial no se fortalece si no se dedica un
espacio para la intimidad afectiva, física y espiritual de
la pareja. Una amistad no se construye y robustece sin
compartir tiempo conociéndose. No es suficiente estar cerca,
es necesario estar juntos. Tener buenas y felices relaciones
interpersonales es parte de una vida sana y nos corresponde
invertir tiempo y energía en ellas.
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