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Ventajas de dejar de
fumar
Las ventajas comienzan inmediatamente.
Reduces tu riesgo de padecer una enfermedad seria independientemente
de la edad que tengas. Sin embargo, cuanto antes lo dejes, mayor es la reducción
del riesgo.
Si has fumado desde que eras un adolescente o un adulto joven:
a) si dejas de fumar antes de los 35 años, tu esperanza de vida es solamente
un poco inferior a la de las personas que nunca han fumado. b) Si
dejas de fumar antes de los 50, disminuyes un 50% el riesgo de morir de enfermedades
relacionadas con el tabaco.
Pero nunca es demasiado tarde
parar beneficiarse del hecho de dejar de fumar. Incluso si tienes ya
EPOC o enfermedad cardiaca, su pronóstico mejorará mucho al
dejar de fumar.
Otras ventajas de dejar este
hábito incluyen las siguientes: La respiración mejora. Las infecciones del
aparato respiratorio y los resfriados llegan a ser menos frecuentes.
Se reduce la "tos del fumador". El olor a tabaco desaparece de tu
aliento, ropas, pelo, y cara. Los alimentos y las bebidas saben y
huelen mucho mejor. Las finanzas mejoran, produciéndose un ahorro
mensual. Y seguramente te sentirás mejor contigo mismo.
Cómo puedes dejar de fumar
Cerca de 2 de cada 3 fumadores desean
dejar de fumar. Algunas personas pueden dejarlo fácilmente. La
fuerza de voluntad y la determinación son los aspectos más importantes
para tener éxito en este empeño.
Existen productos como chicles de
nicotina, parches, etc. que algunas personas utilizan para dejar de
fumar (terapia sustitutiva), así como ciertos medicamentos que
ayudan a superar la abstinencia. Tu médico o farmacéutico puede
informarte de estos productos.
Sin embargo, según señala
Elisardo Becoña, Catedrático de la Facultad de Psicología de la
Universidad de Santiago de Compostela, "no hay evidencia de
que la eficacia del tratamiento psicológico se incremente añadiendo
terapia farmacológica (ej., terapia sustitutiva de nicotina). Aunque
también existen tratamientos farmacológicos eficaces éstos sólo son
eficaces añadiéndoles consejo conductual".
Es decir, la persona que
necesita ayuda externa para dejar de fumar, obtendrá los mejores
resultados con una terapia psicológica. El psicólogo le enseñará los
recursos psicológicos necesarios para adquirir unos hábitos más
sanos, de forma que la probabilidad de recaídas sea mucho menor.
"La intervención psicológica en el
tabaquismo se está viendo mermada por la contundente promoción de
productos farmacológicos para dejar de fumar, que incluso se
anuncian en televisión, así como por el deseo que tienen muchos
fumadores de dejar de fumar en una sola sesión, con una sola
pastilla, con un procedimiento mágico, etc., cuando realmente
estamos hablando de una adicción que cuesta mucho dejar, asociada a
otros múltiples problemas físicos y psicopatológicos y, cuyo
tratamiento es mucho más complejo del que a primera vista pudiésemos
pensar", afirma Becoña.
"En el caso del tabaquismo, tenemos
claramente demostrado que nuestra intervención, y con sólo nuestra
intervención, la eficacia es alta, de las más altas que se pueden
obtener. Y, además, nuestros tratamientos son, cuando se aplican en
grupo, los más económicos de los existentes".