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Psicología / Artículos


La soledad

 

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La soledad y las ciudades

 

Con frecuencia, la soledad se produce en ciudades con un gran número de habitantes. En estas ciudades, muchas personas se sienten solas y aisladas incluso aunque estén rodeadas de cientos de personas. Esto sucede porque las personas son más conscientes de su soledad cuando están rodeadas de cientos o miles de personas con quienes podrían comunicarse y compartir sus emociones, y a pesar de eso, no lo hacen o no pueden hacerlo. Es algo similar al hambre que se acentúa cuando ves un plato exquisito pero no puedes comerlo. El sentimiento de soledad es menos intenso y fácil de sobrellevar en un lugar donde no hay nadie, porque al menos puedes mantener la esperanza de que algún día aparezca alguien y todo cambie. Si ese alguien aparece y todo sigue igual, surge un sentimiento de desesperanza que acompaña e intensifica el sentimiento de soledad.
 
La soledad se ha convertido en un problema importante de la época moderna. Las familias ya no son tan grandes como lo eran a principios del siglo XX y muchas personas viven solas. Por supuesto, vivir solo no necesariamente hace que una persona se sienta sola, pero cuanto más pequeño sea el círculo de personas que hay en nuestra vida, más fácil será que no encontremos entre ellas a nadie con quien conectar emocionalmente a un nivel profundo, mientras que al formar parte de una familia extensa y mantener con ellos un contacto diario, es más probable que exista entre ellos una o varias personas con quienes formar un vínculo profundo.
 
La separación física puede también a veces debilitar los lazos familiares. En la actualidad no es extraño que los miembros de una misma familia vivan en ciudades diferentes, lo cual puede favorecer la soledad.

 

La soledad desde el punto de vista filosófico

 

Algunos filósofos consideran que la soledad forma parte de la esencia del ser humano. Todos venimos solos al mundo, vivimos nuestras vidas como individuos separados y al final morimos solos. Este punto de vista considera que nuestra misión es aprender a aceptar esto y aprender a dirigir nuestras vidas de modo que podamos alcanzar la máxima satisfacción posible a pesar de esto.

Otras corrientes consideran que es justo al contrario: el ser humano no ha de luchar por aceptar su soledad, sino que consideran que la naturaleza humana nos empuja a trascenderla y hacer todo lo posible por comunicarnos con los demás. El sentimiento de soledad es el resultado de haber sido desconectados de este proceso, de manera que nuestra tendencia natural a la unión con los demás se ha visto frustrada.


La filosofía budista considera que la separación es sólo una ilusión que se produce debido a que estamos atrapados en la esfera física y material y no somos capaces de ver más allá. Según el budismo, todos los seres vivos formamos parte de lo mismo, todos somos uno y todos estamos conectados en nuestra esencia más profunda (el ego inmortal que se reencarna). La individualidad es sólo una venda que tapa nuestros ojos y nos impide verlo.