La adicción al sexo
La adicción al sexo es muy similar a
otras formas de conducta compulsiva. Una actividad normalmente
saludable es desarrollada de un modo excesivo que crea problemas.
La adicción en general se caracteriza
por la búsqueda repetida y compulsiva de una sustancia o actividad a
pesar de sus consecuencias desagradables a nivel físico, psicológico
y/o social.
En ocasiones, la adicción va acompañada de dependencia
física de una sustancia, como ocurre con las drogas o el alcohol, y
un síndrome de abstinencia tras la privación de dicha sustancia. En
otros casos, como la adicción al luego o al sexo, no existe una
dependencia física.
El síndrome de abstinencia consiste
en una serie de síntomas que aparecen tras la privación abrupta de
la sustancia adictiva, y se caracteriza por una sobreactivación de
las funciones fisiológicas que dicha sustancia solía inhibir o por
una depresión de las funciones que eran estimuladas por dicha
sustancia.
La tolerancia es otro aspecto
relacionado con las adicciones que consiste en una respuesta
biológica o conductual disminuida ante dicha sustancia o actividad.
Es decir, cada vez son necesarias dosis más altas para producir los
mismos efectos.
Definición
La adicción al sexo se define como
una conducta compulsiva relacionada con el sexo que escapa al
control de la persona a pesar de que puede causarles problemas
personales, familiares, laborales o de otro tipo.
Cuando el deseo sexual aparece, algo
que sucede con frecuencia en estas personas, se van obsesionando más
y más con la idea de realizar el acto sexual hasta que el deseo es
demasiado intenso y lo llevan a cabo. Después, suelen tener la
sensación de haber perdido el control, con sentimientos de culpa,
vergüenza, desesperación y confusión. Se sienten arrepentidos,
impotentes y solos, sin atreverse a hablar con nadie del problema
que tienen. Este estado de ansiedad y culpa genera un malestar
emocional que perpetua la conducta adictiva, como un modo de escapar
al dolor emocional y al vacío que sienten.
La adicción al sexo puede tomar
muchas formas, aunque se caracteriza por llevar a cabo de manera
compulsiva y sin control algunas de las siguientes conductas:
-
Uso excesivo de pornografía
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Masturbación compulsiva
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Exhibicionismo
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Voyeurismo
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Fetichismo
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Conductas sexuales de alto riesgo
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Prostitución
-
Sexo por teléfono o internet
-
Múltiples encuentros sexuales con
desconocidos
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