Sectas
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LOS MIEMBROS
DE LAS SECTAS
Las peticiones de
asesoría a doctores, y a otros, no se limitan a saber qué hacer con
los jóvenes y adolescentes que se han unido a sectas. Generalmente,
cuando una persona deja una secta pero tiene a sus hijos y a su
pareja aún dentro del grupo, ese individuo puede buscar consulta
legal, médica y psicológica sobre sus derechos con respecto a sus
hijos. Los abuelos también pueden estar preocupados por el bienestar
de sus nietos cuando están siendo educados en sectas; y finalmente,
hay hijos adultos que a menudo buscan ayuda sobre qué hacer cuando
sus padres ancianos fueron enrolados por sectas. Debido a lo amplio
y complejo de los temas involucrados cuando se habla de sectas, aquí
nos vamos a concentrar en lo que tiene que ver con los jóvenes.
LA
PENETRACIÓN DE LAS SECTAS
Se calcula que en los
Estados Unidos, en las dos últimas décadas, 20 millones de personas
han estado involucradas en una u otra de las 5.000 sectas, o grupos
semejantes a sectas, reportados en este país. Estos grupos fluctúan
entre los que constan de una docena de miembros o menos, hasta
grandes grupos internacionales que afirman tener millones de
miembros.
MITOS ACERCA
DE QUIEN SE UNE A UNA SECTA
Mucha gente cree
erróneamente que los jóvenes que se unen a las sectas son
inadaptados, hablando psicológicamente, que son producto de familias
dañadas o desunidas, o que buscaban precisamente la secta a la que
se unieron. Estos mitos no han sido confirmados por la investigación
y parecen estar relacionados con la tendencia común de echarle la
culpa a las víctimas. Esta actitud, por lo tanto, da lugar a que
mucha gente evada reflexionar con responsabilidad acerca de las
sectas –cómo se forman, cómo operan, su impacto en las personas, en
las familias y en la sociedad– culpando simplemente a los que se
unen a las sectas o a sus familias por ser débiles de carácter o por
tener problemas patológicos. Muchos padres creen a la vez, que de
alguna manera deben ser culpables de que su hijo se haya unido a la
secta; este sentimiento de culpa es a menudo la causa por la cual no
buscan ayuda. Sin embargo, las familias que están en esta situación
necesitan ayuda de personas u organismos que tengan conocimiento
sobre cómo operan las sectas en general; y en lo particular,
necesitan información acerca del grupo específico al que se unió el
miembro de la familia. Grupos de personas que fueron miembros de
sectas, grupos de asesoría a padres, y profesionales generalmente
pueden proveer información, material escrito y ayuda.
Las investigaciones
indican que aproximadamente dos terceras partes de los adultos
jóvenes que se han unido a sectas han salido de familias normales y
habían demostrado un comportamiento adecuado a su edad cuando
entraron en la secta. De la tercera parte restante, sólo el 6% tenía
problemas psicológicos importantes antes de unirse a la secta.
El
resto de aquellos con problemas sufrían de depresiones que se
podrían diagnosticar relacionadas con alguna pérdida personal (v.g.
la muerte de un familiar, frustración por no haber conseguido la
admisión a la universidad de su preferencia, o algún romance roto) o
estaban batallando con conflictos en su carrera, o con problemas
sexuales relacionados con la edad.
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