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Psicología / Artículos


El cuidado de la salud mental en los niños

 

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Proporciona un hogar seguro

 

Es normal que los niños se sientan asustados a veces. Todo el mundo tiene miedo de algo en algún momento de su vida. El miedo y la ansiedad se originan de las experiencias que no entendemos. Si tus hijos tienen miedos que no desaparecen y afectan su comportamiento, el primer paso es descubrir qué es lo que le asusta. Se cariñoso, paciente y tranquilizador, no crítico. Recuerda que el miedo puede ser muy real para el niño/a.

 

Signos de miedo

 

Movimientos nerviosos, timidez, retirada y comportamiento agresivo pueden ser signos de miedos en la infancia. Un cambio en el patrón normal de sueño y alimentación pueden también señalar la existencia de algún miedo. Los niños que fingen estar enfermos o se sienten ansiosos regularmente pueden tener algunos problemas que necesiten atención.


El miedo a la escuela puede producirse tras un acontecimiento estresante como mudanza a una vecindad nueva, cambio de colegio, o después de algún incidente desagradable en el colegio.


Los niños pueden no desear ir a la escuela después de un período de estar en casa debido a una enfermedad.

 

Cuándo buscar ayuda

 

Los padres y los miembros de la familia son generalmente los primeros en notar si un niño tiene problemas con sus emociones o comportamiento. Lo que tú observes y las opiniones de profesores y de otros cuidadores pueden ayudarte a decidir si tu hijo necesita ayuda. Si sospechas que tiene un problema consulta a un psicólogo infantil u orientador escolar.

 

Señales de alerta

 

Las siguiente señales pueden indicar la necesidad de asistencia psicológica profesional:

 

  • Disminución del rendimiento académico.

  • Notas bajas a pesar de esforzarse.

  • Preocupación o ansiedad frecuentes.

  • Negación repetida a ir a la escuela o tomar parte en actividades infantiles normales.

  • Hiperactividad o inquietud constante.

  • Pesadillas persistentes.

  • Desobediencia o agresión persistentes.

  • Berrinches o rabietas frecuentes.

  • Depresión, tristeza o irritabilidad.