El cuidado de la salud
mental en los niños
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La escuela debe ser diversión.
Comenzar la
escuela es un gran acontecimiento para los niños. "Jugar a la
escuela" puede ser una manera positiva de enseñarles lo que
puede ser la vida en la escuela antes de que entren en ella por
primera vez.
Antes de ir al colegio, intenta
llevarlos a una guardería tras cumplir los dos años,
o un programa similar de la comunidad que le proporcione una
oportunidad de estar con otros niños y de hacer nuevos amigos.
Allí pueden también aprender fundamentos académicos así como
cómo tomar decisiones y hacer frente a problemas.
Proporciona una guía y disciplina apropiadas
Los niños necesitan tener la
oportunidad de explorar y desarrollar nuevas
habilidades e independencia. Al mismo tiempo, necesitan
aprender que ciertos comportamientos son inaceptables y que son
responsables de las consecuencias de sus acciones. Como miembros de
una familia, los niños necesitan aprender las reglas de la unidad familiar. Ofrece
una guía y disciplínela que sea justa y
consistente, mantén las normas establecidas, sin variarlas de manera
caprichosa o en función de tu estado de ánimo. Los niños, sobre todo
los más pequeños, necesitan unas normas claras por las que guiarse y
una rutina que se mantenga constante cada día. Han de saber qué se
espera de ellos y cuáles son sus tareas, sin que éstas cambien de un
día para otro.
Sugerencias respecto a la disciplina
- Muéstrate firme, pero amable y realista con
tus expectativas. El desarrollo de los niños depende
de tu amor y estímulo.
- Se un buen ejemplo. No puedes
esperar autocontrol y autodisciplina de un niño si tú no practicas
este comportamiento.
- Critica el comportamiento, no el niño. Es
preferible decir, "Estuvo mal lo que hiciste" en vez de
"Eres malo/a".
- Evita las regañinas interminables, las
amenazas, el soborno y el castigo físico. Los niños aprenderán a no hacer caso de
esas regañinas quejumbrosas o críticas constantes, y las amenazas y
los sobornos raramente son eficaces. En cuanto al castigo físico,
sirve más para enseñar comportamientos violentos que para corregir
conductas. Generalmente, los padres lo utilizan como un modo de
sentirse mejor ellos, cuando el objetivo debe ser educar al niño, no
desahogarse pegándole. Explica a los niños por qué los estás
disciplinando y cuáles pueden ser las
consecuencias de sus acciones inadecuadas.
- Habla de tus
sentimientos. Todos perdemos los nervios de vez en cuando. Si te
pasa, es importante hablar de lo que te pasa y de por qué estás enfadado.
Discúlpate con tus hijos si cometes un error.
- Recuerda que el objetivo no es controlar al niño/a,
sino educarle y enseñarle autocontrol.
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