Relaciones adictivas
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Las bases de la relación adictiva
Existen diversos motivos que llevan a
una persona a permanecer en una mala relación. En el nivel más
superficial se encuentran las consideraciones de tipo más práctico,
como los recursos económicos, el impacto en los niños, el miedo a la
desaprobación de los demás, etc.
A un nivel más profundo se encuentran
las creencias que una persona mantiene respecto al significado de
una relación. Se trata de creencias poco racionales o falsas, pero
que a veces se encuentran muy extendidas en nuestra sociedad, como:
"El amor tiene que ser para siempre", "Eres un fracaso si terminas
una relación", "Nunca deberías hacer daño a nadie, y por tanto, no
tienes derecho a terminar la relación si eso daña a la otra
persona", "Necesito tener pareja pare ser feliz; la vida no tiene
sentido sin pareja", "Si lo dejo nunca encontraré a nadie", "Es
culpa mía, no soy una persona lo bastante interesante o atractiva",
"Si me esfuerzo lo suficiente podrá hacer que la relación funcione".
Por último, también existen aspectos
inconscientes o semiconscientes que pueden mantener a una persona
atrapada en una mala relación. Se trata de modos de pensar y
sentir que se desarrollaron en tu infancia y que operan a un nivel
automático e inconsciente, pero que pueden ejercer una influencia
importante en tu vida. Los niños necesitan sentirse amados,
valorados y animados a ser independientes y confiar en sí mismos. Si
los padres son capaces de aportar esto, sus hijos se sentirán
seguros cuando sean adultos a la hora de comenzar o terminar una
relación. Por el contrario, si los niños no aprendieron esto, pueden
sentirse necesitados al ser adultos, pues sus necesidades
emocionales no llegaron a satisfacerse de un modo adecuado, de
manera que son más vulnerables a acabar estableciendo relaciones de
dependencia.
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