Relaciones adictivas

Las relaciones perjudiciales
Todas las relaciones tienen altibajos
y etapas en las que las cosas no marchan todo lo bien que se
desearía, pero esto no las convierte en relaciones perjudiciales.
Por el contrario, una relación perjudicial implica una sensación
continua de frustración.
La persona que está envuelta en este tipo
de relación, tienen la impresión de que las cosas podrían ir bien,
de que la relación tiene posibilidades, pero lo cierto es que ese
potencial nunca llega a hacerse realidad y su pareja es siempre
inalcanzable, debido a que está con otra persona, no desea
comprometerse o simplemente no es capaz de hacerlo. Se trata de una
relación en la que siempre parece faltar algo y resulta destructiva
porque impide a la persona seguir adelante con su vida de un modo
normal, debido al dolor causado por la relación y a las emociones de
tristeza, ira, desesperación o soledad que conlleva.
Seguir adelante con una mala relación
no solo produce estrés sino que puede llegar a producir síntomas
físicos. En ocasiones, el abuso físico y emocional forma parte de
esas relaciones. El constante estado de tensión y estrés acaba
produciendo cansancio y robando la energía de la persona que
permanece en ella. Por otra parte, puede dar lugar a comportamientos
de huida, como recurrir al alcohol o las drogas para escapar del
dolor que se siente.
La persona envuelta en una relación
de este tipo no es libre. Se ve privada de la libertad de ser lo
mejor de sí misma; de la libertad de amar a otra persona por su
propia elección y no debido a la dependencia emocional; y la
libertad de dejar una situación que es destructiva.
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