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Puede que eches la
culpa a fuentes externas por el sufrimiento de tu pareja. Sin entender,
puede que le ataques, suponiendo que no se preocupa o es perezoso.
Lo que parecen ser problemas maritales, puede, de hecho, ser una
depresión, aunque los problemas de pareja pueden también desarrollarse
al pasar el tiempo cuado la depresión no es tratada.
Otro hecho importante es que los hombres y las mujeres experimentan la depresión
de modos diferentes y cada uno responderá de un modo diferente cuando
se deprime su pareja. Esto requeriría dos artículos separados
para comenzar a discutir los aspectos del género implicados en la depresión.
Qué puede hacerse
Primero, date cuenta de que el enemigo
es la depresión, no tu pareja. Es importante desarrollar un
acercamiento a la depresión basado en el "nosotros" y no en el "yo". Un buen lema de la recuperación se puedo resumir
como: "¿Podemos hacerlo? Sí, NOSOTROS podemos".
Haz todo que puedas
para aprender sobre la depresión. Busca el consejo profesional. Si
la depresión ha estado presente durante mucho tiempo, tanto la
relación como la depresión requerirán atención.
Crea planes de recuperación individuales y
de pareja. Es la manera más segura de dar a depresión el golpe que
la saque de vuestras vidas. Anota tus planes de recuperación y pasa tiempo repasando, modificando y observando el progreso hecho.
Una vez que se estabilice la depresión, crea
una lista de los síntomas de "bandera roja". Esto sirve como una red de seguridad. Si se repiten estos síntomas,
eso indicaría que has de estar atento. Entonces enumera soluciones
que cada uno está dispuesto a realizar si nota que los síntomas
vuelven a aparecer. Comprometeros por escrito a hacer esto y firmar
ambos ese papel.
Crea sistemas de ayuda externos. Observa
que no estamos hablando de sesiones de quejas hacia alguien externo
a la relación. Hay una diferencia importante entre quejarse y
expresarse. Las quejas solamente alimentan el resentimiento y
agravan el problema, mientras que la expresión ayuda al proceso
curativo.
Tu red de apoyo puede abarcar a
los amigos, colegas, iglesias, grupos de ayuda y cualquier lugar que
consideres seguro para contar lo que te pasa. No ocultes tu ropa sucia en el armario,
por así decirlo. A la depresión le encanta aislar a los individuos,
parejas y familias enteras. Es una de las principales maneras de
hacerla más fuerte.
Haced actividades de recuperación juntos.
Acudid juntos a sesiones de terapia. Participad en el asesoramiento
externo juntos. Leed juntos libros sobre la superación de la depresión.
Haced ejercicio juntos, rezad juntos o llevad juntos un registro de
los estados de ánimo. Si tenéis hijos con una edad apropiada, educadlos
sobre la depresión crónica.
Y lo más importante: desarrollad
el "nosotros". Sois tú y tu pareja contra este enemigo
que es la depresión. ¡Juntos podéis hacer esto!
Basado en el artículo de
Turo-Shields, psicoterapeuta,
www.Overcoming-Depression.com