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Técnicas cognitivo-conductuales
Los métodos
cognitivo-conductuales son los más efectivos para reducir el
estrés. Entre ellos se incluye identificar las fuentes de
estrés, reestructuras las prioridades, cambiar la respuesta
ante el estrés y encontrar métodos para manejar y reducir el
estrés.
1. Identificar las fuentes de estrés
Resulta útil comenzar el proceso de reducción del estrés con
un diario en el que anotes las actividades y acontecimientos
del día. Con anotar unas pocas palabras junto a la fecha y
hora es suficiente para recordarte los acontecimientos
significativos que luego puedan ser identificados como
fuentes de estrés. Para hacer las anotaciones pueden
seguirse los siguientes pasos:
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Primero anota las actividades que requieren más energía y tiempo, producen ansiedad o están asociadas a una respuesta física negativa (dolor de cabeza, dolor de estómago, etc.)
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Anota también las experiencias positivas, como aquellas que son reconfortantes tanto física como psicológicamente o te hacen sentir bien por cualquier motivo.
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Después de una semana o dos, trata de identificar dos o tres acontecimientos que han sido especialmente dolorosos o abrumadores o han hecho que te sientas especialmente mal.
2. Cuestionar las fuentes
de estrés
Una vez identificadas las fuentes de estés, el siguiente
paso consiste en cuestionarlas. Para ello, hazte las
siguientes preguntas:
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¿Estas actividades estresantes satisfacen mis propios objetivos?
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¿Son tareas que puedo llevar a cabo razonablemente o son excesivas?
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¿Cuáles de estas tareas están bajo mi control y cuáles no?
3. Reestructurar
prioridades y añadir actividades reductoras del estrés.
El siguiente paso consiste en equilibrar la balanza entre
actividades estresantes y actividades reductoras de estrés.
Con frecuencia, no es posible eliminar las actividades
productoras de estrés, pero existen formas de reducir su
impacto, y una de ellas consiste en aumentar las actividades
placenteras diarias que contrarresten a las actividades
estresantes.
De hecho, añadir actividades diarias agradables tiene un
mayor efecto positivo en el sistema inmunitario que el
simple hecho de reducir las actividades estresantes. Por
tanto, piensa en todas las actividades placenteras que se te
ocurran y que puedas llevar a cabo fácilmente cada día.
Algunos ejemplos son los siguientes:
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Haz algún viaje de fin de semana.
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Si la fuente de estrés está en tu casa, planea pasar tiempo fuera, aunque solo sea una hora o dos a la semana.
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Elimina tareas innecesarias desagradables y sustitúyelas por tareas más agradables.
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Busca tiempo para hacer cosas que te gusten y divertirte.
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Busca tiempo para ti, para pasar en soledad y relajarte o hacer alguna actividad tranquila.
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Pasa tiempo con amigos con quienes te sientas bien. Puede ser interesante planear un día especial para pasar un grupo de amigos juntos. Por ejemplo, un viernes cada dos semanas o el último sábado de cada mes, etc.
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