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Psicología / Artículos


El recién nacido

Por Ana Muñoz

 

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Las primeras cuatro semanas de vida marcan el paso entre la vida en el interior del útero materno y la existencia independiente. Durante este tiempo, el niño o niña recibe el nombre de recién nacido o neonato.

El neonato mide entre 45 y 55 cm y pesa entre 2,5 y 4,5 kg, siendo la media de unos 3,5 kilos. Los niños tienden a ser más largos y pesados que las niñas y no es raro que el primer hijo pese al nacer menos que sus hermanos.

Durante sus primeros días de vida, los neonatos pierden casi el 10% de su peso debido, sobre todo, a la pérdida de líquidos. Alrededor del quinto día de vida comienzan a aumentar de peso y suelen recuperar el peso que tenían al nacer entre el día 10 y el 14. Los infantes más pequeños nacidos a término pierden menos peso que los más pesados, y los primeros hijos pierden menos peso que los siguientes.

La cabeza del recién nacido es grande, siendo un cuarto de la longitud total del cuerpo. Su cráneo aún no está soldado, lo que hace que su cabeza tenga algo de falta de forma. Esto facilita su paso a través de la pelvis materna durante el parto. Los sitios de la cabeza donde los huesos todavía no se han unido, que reciben el nombre de fontanelas, están cubiertas por una membrana firme. Las fontanelas se cerrarán durante el primer mes de vida. Debido a que el cartílago de la nariz del neonato también es maleable, suelen tener la nariz achatada durante unos cuantos días debido al paso por el canal del parto.

Muchos recién nacidos tienen un color rojizo debido a la delgadez de su piel, que sólo cubre ligeramente los capilares por donde circula la sangre. Algunos nacen con mucho vello en el cuerpo debido a que la pelusa que cubre su cuerpo en el interior del útero materno (llamada lanugo) aún no ha desaparecido por completo, aunque caerá al cabo de pocos días.

Todos los neonatos están cubiertos de una sustancia grasa llamada vernix caseosa, que los protege contra infecciones; desaparece al cabo de unos días.

En algunas ocasiones puede salir una secreción de las tetillas de los recién nacidos; y las niñas pueden expulsar un flujo vaginal ligeramente manchado de sangre. Esto es debido a los elevados niveles de estrógenos que la placenta segrega justo antes del nacimiento.

Desde el momento del nacimiento, cada niño o niña tiene un modo peculiar de comportarse. Algunos son más activos, otros más tranquilos, uno puede sacar la lengua continuamente y otro succionar con frecuencia, etc. Por lo general, los patrones de actividad se mantienen estables a lo largo del tiempo, de manera que los más activos al nacer siguen siendo activos varios años después, mientras que los menos activos mantienen ese mismo patrón más adelante.

 

 

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