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| Sección de psicología | ||||
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¿Por qué lo dejas todo para mañana? |
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Autora: Ana Muñoz, psicóloga, directora de Cepvi.com |
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SECCIÓN DE PSICOLOGÍA:
Terapia con flores de Bach (medicinas alternativas)
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Indice: Primera parte: características y tipos Tercera parte: la solución Tercera
parte: ¿Cómo
solucionar este problema? El grupo
relajado
Los que
entran dentro del grupo relajado no
suelen tener mucha intención de cambiar.
Prefieren divertirse y cerrar los ojos ante la realidad, por lo que difícilmente
reconocen que tienen un problema hasta que sucede algo grave en sus
vidas que los enfrenta con la realidad de golpe y les abre los ojos. Es
decir, pueden necesitar entrar en una crisis profunda antes de empezar a
cambiar. Entonces
¿cómo darse cuenta?
En primer
lugar, observa tu vida en sus diversas áreas: trabajo, relaciones, etc.
y céntrate en todas esas cosas que tienes pendientes y a las que no les
estás dando importancia alguna. ¿Se trata, efectivamente, de cosas sin
importancia? ¿Cuáles son los argumentos a los que recurres para
posponer esas tareas? ¿Son válidos o son sólo excusas? Ten presente
que a veces es más fácil engañarse a uno mismo que engañar a los demás.
Pregúntales su opinión acerca de tu comportamiento; tal vez tengan
algo importante que decirte. Observa también tu propia conducta. ¿Cuáles
son las formas más comunes
de evitar hacer esas tareas desagradables? 1.
Hacer algo que no es prioritario, como ver la tele, dormir, jugar, ir
de compras. Estas actividades desvían la atención del trabajo y ayudan
a olvidar las tareas pendientes. 2.
Excusas, excusas... "Lo haré mañana", "trabajo mejor
de noche", "me iré ahora de compras, así podré estudiar
toda la tarde", "los llamaré cuando tenga claro qué
decirles", "aunque lo intente no lo voy a lograr, así que ¿para
qué molestarse?", "me duele la cabeza", "yo no he
nacido para trabajar", "este documental es muy interesante;
estoy aprendiendo, no perdiendo el tiempo". Por supuesto, todo el
mundo las usa alguna vez, pero si las utilizas demasiado es posible que
tengas un problema que te está haciendo llevar una vida insatisfactoria
porque tú mismo saboteas todo aquello que te gustaría 3.
Tomar drogas, escuchar música, leer novelas, ligar, ir de copas,
beber, hacer deporte, afiliarse a un grupo o asociación y, en
definitiva, cualquier cosa que se haga en vez de las obligaciones más
importantes y no después. Las drogas y el alcohol son siempre el modo más
peligroso de evitar enfrentarse a una realidad considerada desagradable. ¿Quién
ha dicho que todo tiene que ser maravilloso?
Como hemos
visto, la característica principal de estas personas es que les resulta
muy difícil soportar las cosas desagradables y tienden a huir de ellas.
Por tanto, es precisamente por ahí por donde hay que empezar si se
desea cambiar. Saca de tu cabeza la idea de que todo tiene que ser
agradable y maravilloso. Esa actitud de búsqueda constante de placer no
sólo es narcisista y egoísta sino que además es poco realista y te
está perjudicando. Gastarás menos energía y te sentirás mejor si
simplemente aceptas que en esta vida hay que hacer a veces cosas
desagradables, queramos o no. No obstante, también estás en tu derecho
a ser un poco hedonista y organizar tu vida del modo más cómodo
posible, siempre y cuando esa conducta no te esté perjudicando y no te
estés engañando a ti mismo. No tienes que transformarte en un
sufridor; no estamos en este mundo para sufrir, pero tampoco para vivir
como dioses, sino simplemente para vivir, lo cual supone más bien un
estado intermedio. Lo
que puedes hacer 1.
No transformes un grano de arena en una montaña. No veas los pequeños
fastidios como cosas horribles. Tan sólo son tareas incómodas que
tienes que hacer. La mejor manera de evitarlas es haciéndolas lo antes
posible. 2.
Presta atención a esas excusas mentales y échalas abajo. Discute
contigo mismo y trata de quedarte sin argumentos o excusas para no hacer
algo. 3.
Si te molestas en buscar, cualquier cosa puede tener su lado agradable.
Usa tu imaginación y trata de darle la vuelta a las cosas de forma que
quede al descubierto su lado positivo. 4.
Párate a pensar qué es lo que realmente quieres conseguir; haz planes
realistas y vigila cualquier conducta de postergación de tareas que vaya contra esos planes. No sabotees tu propia
vida. 5.
No pienses; simplemente empieza. Desconecta tu cerebro, siéntate, coge
el libro de estudios y lee la primar línea. El grupo
ansioso
No es
aconsejable forzar a estas personas a organizarse, perseverar,
intentarlo con más fuerza o castigarlos. La cantidad de presión y
ansiedad que soportan con su autocrítica y culpabilidad constantes es
ya bastante grande como para añadir más leña al fuego. ¿Qué se
puede hacer? 1.
En el caso del miedo al
fracaso es importante darse cuenta de que el valor de
una persona no está en función de cómo hagamos un trabajo determinado
o las notas en un examen. Lo que hacemos y lo que somos son cosas
diferentes. Cuando fracases en algo no pienses "soy un
fracaso", sino "he fracasado en esto", con lo cual no
estarás poniendo en entredicho tu valor como persona a nivel general.
Procura tener planes de éxito alternativos. Si algo no te sale de una
manera intenta hacerlo de otra distinta. Vigila tus pensamientos. Puede
que te descubras pensando cosas como estas: "si fracaso será
horrible", "no podré soportarlo". Trata de cambiar tu
pensamiento por otro más constructivo como: "si fracaso ahora ya
lo haré mejor la próxima vez". 2.
Conoce lo mejor posible tu
forma de evitar las tareas. Puedes utilizar un diario
donde anotes las excusas que utilizas, tus pensamientos y tus
sentimientos. Tener una información adecuada sobre la naturaleza de tu
problema te ayudará a crear estrategias para superarlo. 3.
Si entras dentro del grupo
de los perfeccionistas, deja de vivir en el futuro. O estás haciendo un trabajo que te resulta desagradable o te estás
sintiendo culpable por no trabajar. El trabajo te resulta cada vez más
horrible, lo pospones, te sientes culpable, se te acumula y eso lo hace
más horrible. Deja de darle vueltas. Haz un plan de trabajo, elige una
tarea y empieza. No piense en que tienes
que hacerlo, ni en cómo ni en que tiene que estar perfecto.
Simplemente ponte en marcha y recuerda que para hacer un trabajo no
tienes que leer toda la
información que existe sobre el tema. Busca tiempo para divertirte y
relajarte y durante ese tiempo prohíbete pensar en el trabajo. 4.
Acostúmbrate a tener un
pensamiento destinado a la solución de problemas.
En vez de decirte a ti mismo que eres un desastre o un idiota, pregúntate
qué puedes hacer para perdonarte por haber cometido un error. 5.
Puede venirte bien hacer
horarios donde incluyas tanto el trabajo como el ocio.
Recuerda que la persona que nunca se divierte es menos productiva.
Convierte la diversión en una obligación y no el trabajo. 6.
Aprende a empezar. Si eres un estudiante ensáyalo varias veces al día, empezando
tantos periodos de 15 ó 30 minutos como puedas. El objetivo es
transformar en un hábito el hecho de empezar. 7.
Cambia tu forma de pensar: piensa "me gustaría..." en vez de "tengo
que..."; "cuando pueda empezaré..." en vez de
"tengo que acabar..."; "es importante divertirse un
rato" en vez de "nunca tengo tiempo para divertirme";
tendré mayor oportunidad de éxito si..." en vez de "voy a
fracasar"; "intentaré
hacerlo bien" en vez de "debo
hacerlo perfecto"; "la vida y el trabajo pueden ser
divertidos" en vez de "la vida y el trabajo son un asco". Otras
tácticas -
Establece prioridades. Elimina las tareas que
no tienes intención de hacer nunca. -
Crea metas realistas. -
Divide los trabajos largos en partes pequeñas
y concéntrate sólo en una cada vez. -
Modifica tu ambiente: elimina o minimiza el
ruido y los elementos distractores. Ten a mano todo lo que vas a
necesitar (no sea que vayas a por un lápiz y te "pierdas" por
el camino). -
Haz que tu tarea tenga sentido. - Estima el tiempo que necesitas para hacer algo y multiplícalo por dos.
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