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| Sección de psicología | ||||
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¿Por qué lo dejas todo para mañana? |
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Autora: Ana Muñoz, psicóloga, directora de Cepvi.com |
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Tratamiento con flores de Bach
Libro electrónico de autoayuda
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Indice: Primera parte: características y tipos Segunda parte: los motivos
Segunda parte: Los motivos para postergar A. El
miedo al fracaso. 1.
Cuando todo tiene que se perfecto
Suele
tratarse de personas muy perfeccionistas que tienen miedo de no estar a
la altura, de no tener la habilidad o conocimientos suficientes, de no
hacer todo como es debido. Piensan que su valor como personas dependen
de lo que hagan y de cómo lo hagan. Si no lo hacen todo perfecto, su
autoestima se viene abajo. Suelen
establecer metas muy elevadas, y esto puede llevarlos a sentirse
abrumados y sobrecargados de trabajo. Se exigen ser tan competentes que
no es extraño que acaben considerándose incompetentes y temiendo un
fracaso que tratan de evitar postergando la tarea todo lo posible. 2.
Sentimientos de inferioridad
La persona
que es demasiado crítica consigo misma y que se siente inferior a los
demás y menos capacitada que ellos, puede evitar hacer muchas cosas que
pongan a prueba su valía personal. De antemano piensan que lo harán
mal y para evitar esa decepción y el sentimiento de fracaso, prefieren
posponer indefinidamente una tarea: "ya pediré ese ascenso más
adelante, cuando esté más preparado", pero pasa el tiempo y nunca
parece sentirse lo bastante preparado. B. Miedo
al éxito. 1.
Demasiada responsabilidad
Algunas
personas temen triunfar y tener éxito. Los motivos pueden ser
diferentes. Para algunos el éxito conlleva responsabilidades que no
quieren asumir. Puede implicar más trabajo, menos tiempo libre e
incluso pueden aparecer temores a convertirse en un adicto al trabajo o
en un triunfador arrogante y competitivo de quien todos acabarán alejándose.
Aquí es importante añadir que esto sólo constituye un problema si de
verdad quieres triunfar en algo, ascender, tener un puesto directivo en
una empresa, etc., pero al mismo tiempo tus miedos a verte absorbido por
el trabajo y sin vida propia te lo están impidiendo y te llevan a
sabotear tu propio trabajo.. 2.
No lo merezco
Algunas
personas temen al éxito porque en el fondo piensan que no lo merecen o
porque se sienten inferiores y poco capacitadas para afrontar una
responsabilidad mayor y prefieren quedarse toda la vida en un puesto de
menor categoría mientras secretamente envidian a ese compañero que
empezó en un puesto similar al suyo y ya ocupa un cargo más importante
y con mayor sueldo. Estas personas pueden incluso culpar a sus
superiores de favoritismo con ese compañero al que han ascendido y al
que llaman "enchufado", cuando la realidad es que han estado
mostrando cierta incompetencia en tu trabajo, llegando tarde y
postergando tareas precisamente para evitar ser propuesto para ese
ascenso. 3.
Niños: ser siempre responsable es demasiado.
Los niños
también pueden temer sacar siempre muy buenas notas porque es posible
que los demás esperen que sigan siempre así, de forma que tendrán que
dar lo mejor de sí en cada momento y ser siempre responsables. Así,
pueden llegar a sentir que esperan demasiado de ellos y un simple
aprobado puede verse como una decepción e incluso un fracaso. Los niños
pueden verse fácilmente abrumados por esa responsabilidad. Otros pueden
temer convertirse en los empollones de la clase y ser rechazados por los
demás. 4.
El miedo a ser más inteligente que los demás
Algo parecido
puede suceder también con los adultos. Algunos temen que si los demás
los ven como demasiado competentes, exitosos o inteligentes, pueden
sentirse intimidados o inferiores y alejarse de ellos. Puede ser, pero
en ese caso son ellos (y no tú) los que tienen un problema de
autoestima que deberían solucionar y no tiene sentido que te muestres
incompetente sólo para que ellos no se sientan inferiores. 5.
Los roles: cosas de hombres, cosas de mujeres
A veces puede
suceder también que una persona tema triunfar en una tarea que se
considera típica del otro sexo por temor a ser considerados poco
femeninos (en el caso de las mujeres) o poco masculinos (en el caso de
los hombres). Piensa que con este comportamiento lo único que se
consigue es perpetuar los roles atribuidos al sexo y coartar así la
libertad de las personas para elegir libremente en función de sus
gustos y no en función de lo que se espera de ellos por pertenecer a un
sexo u otro. C. Los
oposicionistas: "No puedes obligarme"
Un tercer
grupo de personas tiende a posponer sus obligaciones como una forma de
tener el control o de resistirse a ser controlados por otros. Piensan
algo parecido a esto: "todo el mundo debe ser amable conmigo y
hacer lo que yo quiero que hagan y si no, tengo todo el derecho a
enfurecerme y odiarlos y negarme a hacer cualquier cosa que me
pidan" (incluidos padres, profesores o jefes). Sin embargo, todo el
mundo tiene que hacer, en mayor o menor medida cosas que desearían no
hacer. Algunos aceptan la realidad y otros adoptan una actitud
pasivo-agresiva y postergan sus tareas para fastidiar a otros o para
demostrarles que no tienen ningún control sobre ellos. Se trata de
personas que, como norma, tienden a negarse a hacer cualquier cosa que
les digan porque lo perciben como un atentado contra su libertad
personal y no como una serie de obligaciones que todo el mundo tiene que
realizar. Si pasas demasiado tiempo ocupado en demostrar a los demás
que eres libre y tienes el control puedes estar frustrando también tus
propios deseos y perjudicándote a ti mismo. D. Los
que tienen "sus motivos"
Un cuarto
grupo estaría formado por aquellas personas que lo que pretenden con
este comportamiento es mantenerse cerca de alguien que necesitan o bien
todo lo contrario: mantener alejado a alguien. Quienes establecen una
relación de dependencia, pueden ir postergando sus tareas para que sea
su pareja quien al final se encargue de hacerlo al considerarlo
incompetente para ciertas cosas (como realizar tareas domésticas).
Cuando hay problemas en la relación también puede usarse como una
manera de fastidiar al otro. Copyright © Cepvi.com. Reservados todos los derechos. |
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