1. Trastorno paranoide de la
personalidad
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Tienden a reaccionar con gran intensidad ante pequeños acontecimientos,
ya que los interpretan como graves amenazas. Por ejemplo, tras un
comentario inofensivo o una broma creen ver un insulto grave o un
desprecio hacia ellos y reaccionan enfadándose y contraatacando. Suelen
ser incapaces de ver los aspectos humorísticos de las situaciones. En
cierto modo es como si estuvieran constantemente en una situación de
grave riesgo donde no hay lugar para bromas.
Son incapaces de relajarse en presencia de los demás, debido a que
consideran que si bajan la guardia los otros aprovecharán la ocasión
para hacerles daño o perjudicarles de algún modo.
Suelen ser personas hipersensibles que se sienten heridas con facilidad.
Desprecian a quienes ven como débiles, blandos, enfermizos o
defectuosos y tienen problemas para mostrar intimidad y sentimientos de
ternura. Son reservados, no muestran sus dudas, inseguridades o
flaquezas ya que piensan que eso supone dar muestra de debilidad y que
si los demás los ven como débiles atacarán.
Sospechan de la fidelidad de sus parejas y suelen tener
celos
patológicos.
Estas personas casi nunca realizan una terapia ya que no creen que su
desconfianza sea un problema sino que consideran que refleja la realidad
y que los demás son así realmente. Sin embargo, sí es posible que
busquen ayuda psicológica por otros problemas, como dificultades en sus
relaciones, problemas de pareja, tensión en el trabajo, problemas con
sus compañeros, abuso de drogas...
Dado que esperan el maltrato y el engaño por parte de los demás, no
tienen muchos motivos para tratarlos bien y, por tanto, no es raro que
emprendan los mismos actos maliciosos que esperan de los otros, a no ser
que teman ser castigados por ello.
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