Servicios
 
Enlaces


Otros trastornos de personalidad


 

4. Trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad

 

Página 2

 

Su pensamiento suele ser dicotómico, es decir, tienden  a ver las cosas en términos de todo o nada. Este es el motivo de su rigidez, su perfeccionismo excesivo y las dificultades para tomar decisiones. Para ellos las cosas son buenas o malas, perfectas o imperfectas, y además, lo malo o imperfecto es considerado como catastrófico: "Si cometo un error soy un fracaso, y eso es algo horrible que no podría soportar". Es decir, exageran la importancia de las consecuencias de una imperfección o error. Por ejemplo, si en un examen obtienen menos del 100% de aciertos lo consideran un fracaso, y ven ese fracaso como algo terrible que tendrá consecuencias desastrosas. Cuando una persona tiene en cuenta los matices intermedios, sabe que las cosas pueden ser perfectas, excelentes, muy buenas, regulares, malas, muy malas, extremadamente malas, de modo que es más capaz de tolerar una decisión imperfecta porque de todos modos es buena, mientras que para el obsesivo, si no es perfecta es un desastre.

En su forma de expresarse suele notarse este patrón, pues puntualizan todos los detalles y consideran todas las opciones, o bien, en ocasiones se expresan de manera lenta e insegura, debido a la ansiedad por expresarse correctamente. Por lo general, se han criado en ambientes controladores y rígidos, no tienen relaciones interpersonales estrechas y no suelen realizar actividades de tiempo libre y ocio. Nunca hacen las cosas sólo por placer.

 

Problemas que suelen acompañar a este trastorno

 

En ocasiones, estas personas acuden a un psicólogo en busca de ayuda, pero no suelen ser conscientes de que sus problemas se deben a su propia personalidad. El problema más común que presentan es la ansiedad generalizada, debido a que están constantemente preocupados por hacer las cosas bien, no cometer errores y controlarse y vigilarse a sí mismos. En algunos obsesivos la ansiedad clínica se intensifica hasta convertirse en angustia. Por ejemplo, debido a su perfeccionismo y obsesión por los detalles suelen trabajar con lentitud, de modo que si tienen una fecha límite pueden sentir una gran ansiedad. Al mismo tiempo, al sentir los síntomas de ansiedad, como palpitaciones, respiración acelerada, etc., suelen preocuparse por dichos síntomas, y esa preocupación añadida incrementa la ansiedad, entrando en un círculo vicioso. 


Algunos suelen sentirse deprimidos, y pueden acudir a un psicólogo quejándose de una vida aburrida, vacía, de falta de energía y desgana sin darse cuenta de que es su forma de ser la que les hace llevar esa vida insatisfactoria. Por otra parte, debido a su gran necesidad de control,  suelen sentirse deprimidos y abrumados cuando piensan que no tienen el control de sus vidas.

 
También suelen padecer diversos trastornos psicosomáticos debido a la ansiedad crónica que presentan, como dolores de cabeza o espalda, estreñimiento, úlcera, etc.  Por lo general no suelen reconocer los aspectos psicológicos de sus síntomas.


También son comunes los trastornos sexuales. Debido a la incomodidad que les provocan las emociones, el control excesivo y la falta de espontaneidad, no pueden expresarse libremente ni dejarse llevar durante la relación sexual. Suelen tener deseo sexual inhibido, incapacidad para llegar al orgasmo, eyaculación precoz y dispareunia (dolor durante la penetración en la mujer).

También pueden tener problemas familiares. En este sentido, sus parejas suelen quejarse de su inaccesibilidad emocional, adicción al trabajo o el poco tiempo que dedica a la familia. Con los hijos suelen ser estrictos y rígidos, lo cual crea numeroso conflictos con ellos.