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Trastornos de la personalidad

 

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    Autora: Ana Muñoz, psicóloga, directora de Cepvi.com

 

 

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1. Trastorno paranoide de la personalidad

2. Trastorno límite de la personalidad

3. Trastorno de la personalidad por dependencia

4. Trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad

5. Trastorno de personalidad por evitación

6. Trastorno histriónico de la personalidad

7. Trastorno antisocial de la personalidad

2. Trastorno límite de la personalidad

 

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Pero no sólo perciben a los demás en términos dicotómicos, sino también a sí mismos, de modo que no es difícil que, ante el más pequeño defecto o fracaso se consideren seres inaceptables o que la más mínima carencia los convierta en seres sin valor. Los malos tratos o los rechazos pueden contribuir también a mantener esta creencia básica, que se ve confirmada con cada rechazo.

Todo esto los lleva a mantener patrones inestables: la idealización les lleva a entregarse por completo a la persona amada, mientras que el miedo al rechazo (procedente de la creencia de que son inaceptables) los lleva a tener miedo a la intimidad y alejarse, frustrando sus propios deseos de intimidad.

La frustración del deseo de proximidad suele dar lugar a una ira intensa y devastadora, que acaba destruyendo la relación, si llega a producirse. Al mismo tiempo, la satisfacción de ese deseo es vista como peligrosa, porque la posibilidad de abandono está siempre presente. De este modo, mantener una relación supone estar en un estado de ansiedad constante y la relación tiene muchas probabilidades de fracasar entre estallidos de rabia y desesperación.

Por tanto, suelen vacilar entre buscar la dependencia y evitarla, pero no saben confiar en los demás en una medida moderada.

Otra característica de estas personas es un sentido débil o inestable de su propia identidad (confusión e incoherencia en sus metas, prioridades, valores). La confusión acerca de sus metas y prioridades hace que sea difícil que trabajen con regularidad y eficacia para lograr metas a largo plazo y se dejan llevar por sus impulsos del momento. No tienen una estrategia coherente para solucionar los problemas que surgen. De todo esto resulta una ineficacia real y una sensación de fracaso e incapacidad, lo cual conduce a un falta de motivación y perseverancia. La falta de un sentido claro del sí mismo les dificulta la toma de decisiones en situaciones ambiguas y provoca una baja tolerancia a la ambigüedad. Todo esto refuerza sus creencias de falta de valor personal y necesidad de dependencia

La combinación de respuestas emocionales intensas, capacidad inadecuada para controlar sus emociones, impulsividad y falta de dirección clara en su vida, genera una serie de crisis y situaciones que no logra controlar, de modo que no es extraño que aparezcan también otros trastornos, como ansiedad generalizada, trastorno de pánico, depresión, etc. También suele ser frecuente entre esas personas la existencia de un trastorno de estrés postraumático, trastorno obsesivo-compulsivo u otros trastornos de personalidad.

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