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Obesidad en niños y adolescentes: cómo prevenirla

 

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Indicaciones para manejar la obesidad en niños y adolescentes

  • Cambia los hábitos alimenticios por otros más sanos.

  • Planifica con antelación las comidas de la semana y selecciona mejor los alimentos (menos fritos, menos grasas, evita las comidas rápidas o muy ricas en calorías, etc.).

  • Controla las porciones que pones en los platos (tal vez estén siendo demasiado grandes).

  • Aumenta la actividad física (sobre todo caminar) y procura que tus hijos tengan un estilo de vida más activo.

  • Infórmate de lo que tus hijos comen en la escuela.

  • Comed juntos en la mesa en vez de dejar que los niños coman mientras ven la televisión o mientras juegan con el ordenador.

  • No uses la comida como recompensa cuando se porte bien.

  • Limita las comidas entre horas.

  • Busca formas de preparar las frutas y verduras que atraigan a los niños.

 

Es importante que los hábitos saludables de alimentación y ejercicio se mantengan de por vida. A veces, tras alcanzar un peso normal, los niños o adolescentes vuelven a sus viejos hábitos, de modo que recuperan el peso perdido. Es importante que se acostumbren a mantener los nuevos hábitos de por vida.

 

Los padres de niños obesos pueden aumentar su autoestima enfatizando sus habilidades y puntos fuertes, en vez de centrarse en exceso en su problema de peso.

 

Si el niño padece algunos problemas de tipo psicológico, como ansiedad, depresión, baja autoestima, etc., estos problemas pueden impedirle tener éxito para adelgazar y para atenerse a los hábitos saludables, de modo que una psicoterapia puede servirle de ayuda. El psicólogo infantil tratará estos problemas, motivará al niño para implicarse en la pérdida de peso y le dotará de habilidades y recursos psicológicos para atenerse a un estilo de vida saludable.