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¿Cuales son las
consecuencias de las anteriores creencias?
Cuando exiges que las
cosas deberías ser como deseas, que deberían ser fáciles, que los demás
deberían comportarte siempre bien contigo, es muy probable que acabes
sintiéndote furioso y resentido y te negarás a hacerte totalmente
responsable de tu dieta porque “este asco de mundo” no está cooperando.
Cuando piensas que es
terrible tener que pasar hambre y privarte de ciertas cosas, tus
probabilidades de mantener la dieta disminuyen.
Cuando piensas que es
terrible estar gordo en una sociedad llena de prejuicios te deprimirás.
Cuando piensas que es
demasiado duro resistir la tentación, entonces no la resistirás (pero
comer o no, es una decisión tuya).
Cuando te ves inadecuado,
feo, etc. Serás infeliz, te deprimirás y te faltará confianza en ti
mismo para cambiar, disminuyendo tus posibilidades de éxito.
¿Cuales son las
creencias racionales con las que podrías sustituir a las irracionales?
Cuando pienses que es
desagradable restringir la comida pero que hay otros muchos placeres en
la vida, te concentrarás en esos otros placeres, te atendrás a tu dieta
y perderás peso.
Cuando piensas que ser
obeso en una sociedad que te discrimina es una desventaja pero así es
esta sociedad imperfecta y puedes vivir con ello, estarás menos
desesperado por perder peso, menos deprimido y con más probabilidades de
éxito.
Cuando decides aceptarte
como eres sea cual sea tu peso te sentirás mejor, más optimista y te
será más fácil esforzarte para perder peso para mejorar tus salud, ti
vida social o beneficiarte de las ventajas que la sociedad concede a las
personas delgadas.
Por tanto...
Deja de exigir que el
mundo sea como tú quieres y acepta la realidad como es. Después, intenta
cambiar lo que pueda cambiarse.
Deja de exigir que debes
lograr tus objetivos sin ninguna dificultad, no tener problemas, no
sufrir jamás y conseguir todo lo que deseas en el momento en que lo
deseas (dulces incluidos). No es realista.
Deja de pensar que es
terrible, insoportable o demasiado duro y piensa que puedes soportarlo,
que puedes hacerlo y que puedes resistirte.
Acéptate como eres y
quiérete solo porque sí. No necesitas ningún motivo.
No te comas los
problemas. Resuélvelos.
Algunas personas utilizan
la comida para afrontar los problemas emocionales y sentirse mejor. Las
personas más obesas son las que tienen más probabilidades de comer en
dichas situaciones. Aunque esto no tiene por qué deberse,
necesariamente, a su forma de ser. En las investigaciones se ha visto
que la persona sometidas a dietas muy bajas en calorías son capaces de
mantenerla durante una 8 semanas, incluso ante emociones muy negativas.
Después, se vuelven más sensibles a los estímulos emocionales, de modo
que el comer por motivos emocionales puede resultar de la dieta misma.
Por tanto, cuando llegues a tu límite deja de hacer dieta durante un
tiempo y limítate a mantener un peso estable. Después, vuelve a reanudar
la dieta.
Consejos prácticos
para perder peso
No hay alimentos mágicos
o combinaciones mágicas de alimentos que te hagan adelgazar. Para
adelgazar simplemente tienes que ingerir menos calorías de las que gasta
tu cuerpo.
Cuenta las calorías de
los alimentos
Las proteínas y los
carbohidratos tienen cuatro calorías por gramo. Las grasas tienen nueve
calorías por gramo. Por tanto, la dieta más apropiada es aquella baja en
grasas.
El hecho de que la grasa
sea saturada o insaturada no supone ninguna diferencia en lo que a las
calorías se refiere.
Las dietas basadas casi
exclusivamente en proteínas te llevan a perder agua con rapidez, no
grasa, por lo que la pérdida de peso inicial es engañosa. Aún así, es
una buena idea aumentar el número de proteínas en la dieta ya que te
dará sensación de saciedad.
Los carbohidratos
complejos (pan, pasta, patatas, arroz...) son más aconsejables que los
carbohidratos simples (fruta, azúcar...) porque se metabolizan más
despacio y te mantienen lleno más tiempo.
La fibra da sensación de
saciedad. En la mayoría de las personas previene el estreñimiento. Sin
embargo, a algunas se lo provoca. No te pases con la fibra o te dará
gases.
Si tomas bastante fibra
necesitarás más agua para digerirla: Bebe tanta agua com desees. Hazlo
antes de cada comida para darte sensación de plenitud.
La sal hace que tu cuerpo
retenga agua (aunque no en todas las personas). Si este es tu caso usa
sustitutos de la sal, como hierbas o especies.
Cafeína. Igual que el
azúcar, la cafeína suele producir una rápida sensación de estimulación
seguida de sensación de debilidad una hora aproximadamente después de
tomar café y eso puede llevarte a desea comer. Si es tu caso, prescinde
del café o tómalo una hora antes de las comidas.
Vitaminas y minerales.
Puede se una buena idea tomar suplementos de vitaminas y minerales
mientras haces dieta, ya que es posible que no estés obteniendo de tu
dieta todas las que necesitas, lo cual puede hacer que te sientas débil
o lento.
Cómo comer
Prueba qué funciona mejor
para ti: a) hacer muchas comidas pequeñas o b) hacer una sola comida al
día en la hora que más hambre tengas.
Ten en cuenta que hacen
falta 20 minutos para que las señales de saciedad lleguen de tu estómago
a tu cerebro. Por tanto, si comes deprisa tendrás hambre incluso aunque
hayas comido mucho. Come despacio o haz un descanso en medio.
No es necesario que
prohíbas alimentos, excepto aquellos de muy alto contenido calórico.
Mientras mantengas tu número apropiado de calorías da igual el alimento
que escojas, aunque conviene que comas de todo para no privarte de
ningún nutriente importante.