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Psicología / Artículos


Obesidad y pensamiento. Controlar la mente para perder peso

 

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El peso ideal

 

El llamado peso ideal solamente existe a un nivel individual. La sociedad actual se ha empeñado en establecer pesos y medidas en las que todo el mundo debería encajar y ha considerado gordas a aquellas persona cuyas medidas están por encima de esos estándares arbitrarios, sin tener en cuenta las diferencias individuales.


Pero por mucho que la sociedad se empeñe, no es ella, sino la naturaleza la que determina el peso de cada persona. Es decir, el peso está determinado genéticamente, igual que la estatura, el color de los ojos o la raza. Pero esta predeterminación no es rígida, sino que se trata, en realidad, de un rango de varios kilos dentro del cual puedes ganar o perder peso con facilidad y que consiste en un 10 ó 15 % del peso de cada uno. Probablemente, tu límite superior lo constituye el peso más alto que has alcanzado en toda tu vida. A partir de ahí puedes seguir comiendo sin ganar más peso e incluso si te fuerzas a ti mismo a comer más de la cuenta, solo engordarás un poco y lo perderás fácilmente en cuanto empieces a hacer una alimentación normal otra vez.


Para determinar el rango de tu peso biológico, resta del 10 al 15 % de tu peso actual. Por ejemplo, si estás en tu límite superior y pesas 80 kilos, podrás perder con facilidad de 8 a 10 kilos; es decir, hasta alcanzar tu límite inferior. Pero si resulta que dicho límite inferior está por encima de lo que consideras deseable y deseas seguir adelgazando, te costará mucho más trabajo, ya que tu cuerpo luchará con gran fuerza por evitarlo (tienes más hambre, deseas alimentos ricos en grasas, disminuye tu metabolismo, haciéndose más eficaz y aumenta tu aversión al ejercicio). Tener esto en cuenta es muy importante, ya que si reconoces que tu cuerpo está inclinado a mantener un peso determinado y que ese peso puede estar por encima del que preferirías, puedes prepararte para afrontar eso sin sentirte culpable y castigarte por “no ser capaz” de atenerte a un régimen. Si, por el contrario, supones que sólo adquiriendo buenos hábitos alimenticios lograrás mantenerte delgado siempre, entonces es muy probable que acabes sintiéndote mal y fracasando, pues las cosas no son tan simples.
 
Imagina que un marinero naufraga y va a parar a una isla desierta con una dieta escasa. Al principio empezará a adelgazar, pero llegará un momento en que su cuerpo se habitúe a la cantidad de comida disponible. Supongamos que pasan varios años y es rescatado. Si de nuevo dispone de toda la comida que desee y puede comer con normalidad, volverá a recuperar su peso con rapidez. Lo mismo podemos decir de una persona obesa: si desea mantenerse por debajo del límite inferior de su peso biológico, deberá comer menos de lo normal durante el resto de su vida, igual que el naufrago en la isla, ya que en cuanto vuelva a comer con normalidad, volverá a ganar peso.