La migración desde dentro
Página 1
Página 2
2.
Duelo por la lengua materna: La lengua se haya vinculada a la
formación misma de nuestra personalidad como seres hablantes.
Hablamos de la “lengua madre”, empezamos a vincularnos en la vida de
pequeños, a través de la palabra dicha por un “Otro” (madre, luego
padre y posteriormente familia y sociedad).
Por lo tanto, el cambio
de lengua implica un impacto fuerte en el proceso migratorio. La
adquisición de una nueva lengua conlleva un gran esfuerzo para el
inmigrante (mayor cuanto mayor sea la exigencia).
3.
Duelo por la cultura: Al marchar, el emigrante deja atrás toda una
serie de concepciones y actitudes acerca del mundo y acerca de cómo
una persona debe comportarse en él. En el nuevo país bastantes de
esas concepciones y maneras de actuar pueden ser diferentes.
Entre los aspectos más importantes que cambian se hallan la
alimentación, el vestir, el sentido del tiempo, etc. Muchas veces no
tomamos consciencia al vivir en nuestra tierra de la importancia que
ejerce en nuestra personalidad el lugar, las costumbres, los olores,
las comidas, etc. Cuando uno se encuentra en nuevo lugar, hay una
extraña sensación como de un “volver a nacer” pero claro, con todo
un bagaje que no se puede ignorar, ni omitir.
4.
Duelo por la perdida del estatus social: La migración siempre
comporta un proyecto de mejora y progreso: social, personal, o ambas
cosas a la vez. Sin embargo la mayoría de los inmigrantes retroceden
a nivel de estatus social respecto a su sociedad de origen. Muchos
poseen estudios de grado medio o universitario. Además, tenemos
tendencia a una visión prejuiciosa del mundo de los inmigrantes,
prejuicios que sirven como coartada social a la explotación del que
es considerado inferior.
Una anécdota que grafica la situación: “Una
persona del Centro de atención a inmigrantes en Roma contaba que una
vez preguntó a un africano cuando había sido la última vez que había
visto un león. El hombre le miró sorprendido y le contestó que el
primer león que había visto en su vida lo había visto visitando el zoo
de Roma.”
Página siguiente