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Mandalas: cómo usarlos para aumentar el bienestar

 

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Por este motivo, el psiquiatra Carl Jung utilizó el mandala como instrumento terapéutico y como ayuda en el proceso de individuación. Jung inició el estudio de los mandalas a partir de su encuentro con el orientalista W. Wilhem. Según Jung, el mandala es una expresión del yo, una producción del inconsciente. "El mandala es el centro. Es el exponente de todos los caminos. Es el camino hacia el centro, hacia la individuación". "Al pintar un mandala, el dibujo parece desarrollarse por sí solo y, a menudo, oponiéndose a las propias intenciones conscientes* ".
 
"Los mandalas", escribe Jung, "están todos basados en la cuadratura del círculo. Su motivo básico es la premonición de un centro de la personalidad, una especie de punto central dentro de la psique, con el que todo está relacionado, mediante el cual todo está ordenado y que es en sí mismo una fuente de energía.

 

La energía del punto central se manifiesta en la compulsión casi irresistible a convertirse en lo que uno es, igual que todo organismo está impulsado a asumir la forma que es característica de su naturaleza, sin importar cuáles sean las circunstancias.

 

Este centro no se siente o considera el ego, sino que es más bien como el self. Aunque el centro esté representado como el punto más interno, está rodeado por una periferia que contiene todo lo que pertenece al self. Los opuestos emparejados que configuran la totalidad de la personalidad. Esta totalidad comprende la conciencia, en primer lugar, luego el inconsciente personal y finalmente un largo e indefinido segmento del inconsciente colectivo cuyos arquetipos son comunes a toda la humanidad".