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Psicología / Artículos


El poder de la palabra: cambia tu lenguaje y cambiarás tu estado de ánimo

 

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3. Sustituye las palabras extremistas y exageradas por palabras más moderadas, como “es terrible” por “es bastante malo”; “es una catástrofe” por “es muy desagradable”. De este modo no exagerarás la "malignidad" de los acontecimientos. Si consideras que algo es terrible, pensarás que no lo puedes soportar y tenderás a huir de la situación y no afrontarla, mientras que si piensas que es muy malo pero no terrible y que, por tanto, lo puedes soportar, serás más capaz de afrontarlo y buscar soluciones.

4. Sustituye el "todo o nada" por un continuo. Es decir, en vez de pensar que solo puede ser 1 ó 10, piensa que puede ser 1, 2, 3, 4, etc. Por ejemplo, en vez de decir, “el trabajo que he hecho es una nulidad”, di: “he hecho un trabajo de un 4”. En vez de pensar, ”como no he triunfado, he fracasado por completo”, piensa: “no he triunfado, pero tampoco ha sido un fracaso total”. De este modo no ves las cosas como éxito (10) o fracaso (0), sino que tienes en cuenta que a veces las cosas tienen distintos grados: “no es ni éxito ni fracaso, sino que merece un 5 (o un 4, un 6, etc.)”.

5. Sustituye “soy” por “he hecho”. Por ejemplo, en vez de decir “soy un fracaso”, di “he fracasado en esto”; en vez de decir: "soy una persona tímida" di "en bastantes situaciones, aunque no en todas, me comporto con timidez". De este modo, estarás siendo más realista. De hecho, cuanto menos uses la palabra soy, mejor. Céntrate en lo que haces en vez de en lo que eres: di “he hecho algo despreciable” en vez de decir “soy despreciable”. Del mismo modo, sustituye “eres” por “has hecho”: “ha hecho algo despreciable”, en vez de “es una persona despreciable”.

6. Sustituye “me haces sentir” por “me siento”. Por ejemplo, “haces que me enfade” por “me enfado”; “me pone nervioso con su lentitud” por “me pongo nervioso cuando veo su lentitud”. Eso te da más control sobre tus emociones, pues no asumes que te las provocan los demás a su antojo.

Resumiendo, sustituye todo aquello que sea extremista, absolutista, de todo o nada o exagerado. El objetivo es usar un pensamiento flexible, sin rigidez, que no se vaya a un extremo. Al cambiar de este modo tu forma de pensar (de hablar contigo mismo) cambiarás también tu modo de sentir.