Página 1
Página 3
En el Centro para el
Estudio Biopsicosocial del
SIDA, en la Universidad de Miami, los investigadores se han dispuesto a evaluar
con más profundidad
los cambios del comportamiento que pueden afectar el funcionamiento
inmunológico. Dirigieron una variedad de estudios siguiendo grupos de varones
gays asintomáticos sanos durante 5-10 semanas antes y después de la
notificación del estado de sus anticuerpos HIV-1. Se realizaron
medidas inmunológicas, endocrinas y de neuropéptidos antes e
inmediatamente después de la notificación, así como en intervalos de
un año. Se realizaron una s 24 medidas, entre ellas linfocitos T,
linfocitos B, IgG, IgA, virus de Epstein-Barr, cortisol plasmático,
etc. Las medidas psicológicas incluyeron: resistencia, salud y
comportamiento sexual, estado de ánimo, etc. Sus resultados apoyaron
las tesis de Kobassa. La capacidad del individuo de hacer frente a
una situación, la resistencia de la persona, y el sistema de creencias afectan
al sistema inmunológico, endocrino, y niveles de neuropéptidos.
En todos los estudios
realizados por el grupo de Miami, la modificación cognitiva o del
comportamiento era la principal intervención ofrecida. Sin embargo, en algunos
estudios, los efectos del ejercicio aerobio también fueron examinados. Los
resultados indicaron que a la hora de la notificación del estado de los anticuerpos
VIH, los que participaron en la modificación cognitiva o del
comportamiento o en ejercicios aerobios experimentaron una disminución
menor o mínima de parámetros inmunológicos. En comparación con grupos de
control, las medidas psicológicas de depresión se vieron menos afectadas. Los
autores presumen que la intervención cognitiva o del comportamiento
y el ejercicio aerobio favorecen una mejores estrategias de
afrontamiento para el individuo actuando como amortiguadores de la ansiedad y a la depresión. Ofreciendo a
los individuos un método
para hacer frente y reestructurar la situación, el individuo puede ver la
información de la notificación como controlable y como un desafío. Además,
implicándose en ejercicio aerobio o reestructuración del
comportamiento, el individuo ha desarrollado una sensación de compromiso con su
salud. Estas intervenciones proveen al individuo de un sentido
de control, autoestima, y poder. Sin ellas, afirman los autores, tienen lugar una cascada
de acontecimientos que disminuyen el funcionamiento inmunológico, endocrino, y
los niveles de neuropéptidos del individuo.
Su teoría es la siguiente: los
sujetos del grupo control mostraban ansiedad, depresión, y aislamiento,
que lleva a la
activación del sistema nervioso simpático (conocido comúnmente como el sistema
lucha-huída) y de hormona liberadora de cortisol (CRH). Esto
entonces produce un aumento de catecolaminas y/o de los niveles periféricos del cortisol.
Cuando se elevan estos niveles, tiene lugar una disminución de hormonas, péptidos y células que realzan
el sistema inmunitario. Éstos
incluyen interleukina-1, interleukina-2, y gamma-interferón para nombrar
algunos. Una vez que tiene lugar esta disminución, se ha encontrado
que se produce una
disminución de la capacidad de las células de NK de atacar el material
extraño y una disminución de la proporción de CD4 a CD8, y de la blastogénesis. Los autores proponen que cuando una persona ha experimentado una
cierta forma de manejo del estrés, esta cascada no llega a un
nivel tan intenso y el sistema nervioso parasimpático (sistema responsable de la
relajación y calma) predomina. Así, no tiene lugar ningún aumento
en cortisol o catecolaminas periféricas. Esto va seguido de un aumento en los niveles
del interleukina e interferón, así como un aumento de beta-endorfinas y
metencefalina. El resultado final es un realce del sistema
inmunitario con un aumento en
la actividad de las células NK, aumento en CD4 y CD8, y aumento de
la blastogénesis.
Esto, sugieren lo sautores, pueden frenar la progresión de la enfermedad.
Página 4
Copyright © Cepvi.com. Reservados todos los derechos.
Información sobre copyright