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Kobassa midió y evaluó a
individuos utilizando informes de los propios pacientes, escalas psicológicas y síntomas.
Por lo tanto, la evaluación del paciente de los acontecimientos y el estado de salud
podían ser calibrados fácilmente. Sin embargo, los
parámetros fisiológicos directos, presión arterial, recuentos celulares, etc., no
fueron medidos.
Keicolt, Glaser y Glaser fueron
fundamentales a la hora de medir los
efectos fisiológicos directos del estrés. Evaluaron el funcionamiento inmunitario
de estudiantes de medicina. Sus resultados sugirieron que durante períodos de
estrés, en este caso las épocas de exámenes, los estudiantes tenían
una disminución en la actividad de las células NK. Las células NK están
implicadas en respuestas inmunológicas no específicas contra las células
cancerosas y los virus. Además, los niveles de interferón gamma (que
intervienen en la capacidad del cuerpo para producir células que ayudan a
combatir la infección) y la blastogénesis (capacidad de las células de transformarse
en formas más grandes y más potentes tras el contacto con material extraño)
eran más bajos durante épocas de examen. Estos niveles volvieron a
la normalidad tras el
acontecimiento estresante . Sin embargo, a pesar de la
familiaridad del acontecimiento estresante (es decir, sin importar el
número de veces
que los estudiantes habían hecho exámenes), continuaron teniendo una disminución del
funcionamiento inmunitario. Finalmente, Glaser encontró que los estudiantes con
una sensación de aislamiento y de soledad (un parámetro relacionado
con el control) tenían
una actividad más baja de las células NK que los estudiantes que no
informaron de
tales sensaciones. Esto puede indicar que aquellos que vieron el hecho de
examinarse como amenazante y estresante experimentaron una mayor
disminución del funcionamiento inmunitario.
Snyder concluyó que no sólo la
resistencia del individuo es un factor importante,
sino que la forma que toman los acontecimientos estresantes tiene igual
relevancia. En su estudio, Snyder evaluó la respuesta de los
pacientes a un nuevo antígeno: una sustancia que induce una respuesta
inmunitaria (similar a una reacción alérgica) en el contexto de acontecimientos
estresantes. Encontró diferencias en los modos en que los pacientes
experimentan y definen la tensión en el estrés en términos de
positivo o negativo. El grupo con estrés negativo (aquellos que
sufrían molestias o fastidios repetidos diarios)en comparación con el estrés importante
pero breve e infrecuente, había disminuido su función inmune según
indicaban las medidas de la
proliferación de linfocitos B y T. La intensidad de éstos fastidios diarios era
de gran importancia. Como en los estudios
anteriores, los niveles de estrés fueron medidos por informes del paciente y una variedad de escalas de salud
mental. No sólo es importante la
capacidad del individuo para hacer frente a las situaciones, sino que
la intensidad y la frecuencia del acontecimiento estresante es importante. Los
trabajos de quienes estudiaban la infección de VIH y el SIDA en relación con
la escala de la resistencia de Kobassa han contribuido a profundizar en esto.
Aunque no se menciona en su trabajo, otros creen que un cuarto
parámetro se debería
agregar a la escala: comunidad, también llamada apoyo social. La comunidad
juega un papel importante en aquellos en una situación
médicamente desafiante. El apoyo implica la capacidad del paciente de obtener
ayuda tanto a nivel emocional como de resolución de problemas.
Tales comportamientos incluirían la expresión de sentimientos, emociones, y
pensamientos, así como acceso a información de otros; por ejemplo consejo o
explicaciones. Aquellos que mostraron tal comportamiento tuvieron una tasa más
alta de supervivencia después de una neumonía intersticial. Lo qua
ahora se agrega a la ecuación, son rasgos de
comportamiento específicos, es decir, el proceso de tener acceso y de expresar información personal.
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