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Página 3
La imaginación como fuente de información
La imaginación puede servir
también para proporcionarte información acerca de lo que te
sucede. Miriam tenía un dolor de cabeza insistente, así como
dolores de cuello y hombros. Utilizó la imaginación para
obtener información acerca de este dolor. Para ello, cerró
los ojos y trató de imaginar su dolor de cabeza, de darle
alguna forma. Entonces vio cómo un enorme pie le aplastaba
la cabeza, y le pisoteaba los hombros. Entonces se preguntó,
"¿Quién es? ¿Quién me hace esto?" Y al mirar hacia arriba en
su imaginación vio que la persona que la pisaba era ella
misma. Efectivamente, Miriam era una persona con una gran
tendencia a pisotearse, a despreciarse a sí misma, sobre
todo durante los últimos días, en los que padeció ese dolor
de cabeza de tipo opresivo y constante. Su imaginación le
dijo de dónde procedía el dolor. Entonces utilizó la
imaginación para superar el dolor de cabeza. Imaginó que la
parte de sí misma que la pisaba se convertía en un globo, y
se elevaba, totalmente ligera, librándola de la presión a la
que estaba sometida. Y, por supuesto, se prometió a sí misma
tratarse con más benevolencia.
Las enfermedades y los síntomas nos dicen que hay algo que
marcha mal, algo que es necesario ajustar, adaptar o
cambiar. La imaginación puede ayudarte a entender mejor tu
enfermedad o tus síntomas y responder a su mensaje del modo
más sano posible.
Por qué funciona la imaginación guiada
El cerebro está dividido en
dos hemisferios; el derecho y el izquierdo. El hemisferio
izquierdo es el principal responsable del lenguaje oral y
escrito y piensa de un modo lógico y analítico. En cambio,
el hemisferio derecho piensa con imágenes, sonidos,
relaciones espaciales y emociones. El izquierdo, analiza,
separando las partes, mientras que el derecho sintetiza,
uniendo las partes.
La diferencia fundamental entre ambos está en el modo en que
procesan la información. El hemisferio izquierdo lo hace de
un modo secuencial, centrándose en una pieza de información
cada vez; mientras que el derecho lo procesa
simultáneamente. Por ejemplo, al ver un tren pasar, el
hemisferio izquierdo lo miraría de cerca, vería un vagón,
luego el otro, se centraría en diferentes partes, observaría
cómo un vagón se engancha al otro, etc. El hemisferio
derecho, en cambio, lo observaría desde lejos, como si lo
viera desde un avión. Observaría no solo en tren, sino la
vía serpenteante extendiéndose a lo largo de varios
kilómetros, de dónde viene y adónde va, el bosque a su
alrededor.
Esta capacidad del hemisferio derecho para ver el contexto
más amplio es una de sus funciones más importantes de cara a
la curación. La imagen mental que produce nos permite ver el
cuadro general y los aspectos con los que una enfermedad
está relacionada y en los que ni siquiera habías pensado. No
ves sólo la pequeña pieza, sino cómo esa pieza se conecta
con otras partes del todo. Este cambio de perspectiva puede
ayudarte a buscar nuevas soluciones.
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