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Psicología / Artículos


BTF: baja tolerancia a la frustración

Por Ana Muñoz

 

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Automutilación

 

Se trata de personas que se dañan a sí mismas de forma intencionada mediante cortes, quemaduras, golpes, etc. Es más frecuente en mujeres y en personas que han sufrido algún trauma en la infancia, como abusos, muerte de un padre, etc. Suelen ser personas perfeccionistas, insatisfechas con su apariencia física y con dificultades para expresar y controlar sus emociones. El desencadenante más típico es el rechazo de su pareja o de uno de sus padres. En estas ocasiones sienten un dolor emocional muy intenso que no son capaces de soportar y que alivian a través del dolor físico que sí pueden controlar y que suprime todo lo demás. En algunos casos va a más, con cortes cada vez más profundos hasta llegar al suicidio. Suelen describir este comportamiento como adictivo.

 

Cleptomanía

 

Consiste en la incapacidad para resistir el impulso de robar un objeto que no necesita para su uso personal ni por su valor monetario. Tampoco existe ningún motivo como venganza, etc. No planean el robo sino que actúan siguiendo un impulso que intentan evitar sin conseguirlo. Como suele ser habitual en estos trastornos, sienten una gran tensión cuando aparece el impulso y un gran alivio una vez cometido el robo. Después, pueden sentirse culpables y suelen esconderlo, tirarlo, regalarlo o devolverlo a escondidas. Es una trastorno poco frecuente. Muchas de estar personas padecen también una depresión o un trastorno bipolar. En otros casos parece estar más relacionado con un trastorno obsesivo compulsivo. Aunque ha sido poco estudiado, probablemente se trate, como en los casos anteriores, de un modo de provocar una sensación de alivio durante una etapa de sufrimiento emocional que no sabe cómo manejar o evitar. El impulso a robar, en cambio, produce una gran tensión que la persona que la siente sí sabe cómo aliviar, de modo que el hecho de ceder ante el impulso da lugar a una sensación agradable que es, en definitiva, lo que va buscando: evadirse de una situación o circunstancia en su vida que le está causando sufrimiento.

 

Compra compulsiva

 

El psicólogo cognitivo John Watkins expone el caso de un comprador compulsivo que había acumulado una deuda de casi 10.000 dólares en facturas. Decía que no podía resistir el impulso de comprar cosas. Al caer en bancarrota comprendió que había perdido el control y decidió buscar ayuda.

 

Según un estudio realizado por la doctora Helga Dittmar, de la Universidad de Sussex, la compra compulsiva es un modo de ensalzar la propia imagen. Comprar los hace sentir mejor, por eso suelen preferir objetos como ropa, joyas, etc., que les ayuda a sentirse más como las personas que desean ser. Pero esta sensación no suele durar mucho. Su autoestima sigue siendo baja y su concepto de si mismos sigue siendo pobre. Además, aparece la culpa por haber gastado más de la cuenta y por no haber sido capaces de resistir el impulso.
 
En estas personas suele darse una mayor discrepancia entre como creen que son y cómo les gustaría ser que en el resto de las personas. “Suelen tener valores más materialistas y piensan que adquirir bienes materiales es un buen modo de lograr mayor éxito, identidad y felicidad”, afirma la doctora Dittmar. “Personas con alta discrepancia respecto a sí mismas pero que son poco materialistas tendieron hacia otras estrategias de compensación, como puede se el alcohol”.

 

 

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