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Psicología / Artículos


Las fronteras dentro de una relación de pareja

 

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Culpa y exceso de responsabilidad

 

Muchas personas que han crecido en familias disfuncionales pueden haber aprendido desde su infancia a sentirse culpables si no pueden asegurar la felicidad y el éxito de los demás miembros de la familia. Así, se sienten responsables de los fracasos o errores de sus parejas. Este sentimiento de culpa y responsabilidad excesiva respecto a los demás lleva a una persona a renunciar a sus propias fronteras y a estar disponible para la otra persona en todo momento.
 
No obstante, cuando nos hacemos responsables en exceso de la vida de otra persona no sólo nos estamos haciendo daño a nosotros mismos, sino también a esa persona, pues le estamos impidiendo vivir su vida, aprender de sus errores, elegir libremente su camino, formar su propia identidad. Es decir, le estamos privando de la posibilidad de llevar una vida independiente y madura y de ser responsable de sí mismo, sus actos y sus pensamientos, aceptando las consecuencias de sus decisiones.
 
Una respuesta más sana en esta situación consiste en permitir a nuestras parejas triunfar o fracasar por sí mismos. Por supuesto, puedes estar ahí para apoyar y animar a tu pareja ante las dificultades y puedes aportarle ideas o sugerencias cuando tu pareja te lo pida o desee comentar algo contigo, pero le permites tomar sus propias decisiones sin tratar de controlar su vida.

 

El deseo de rescatar a la pareja

 

Algunas personas que han vivido en familias disfuncionales pueden haber aprendido que sólo reciben atención y amor de sus padres cuando sienten compasión y cuidan de ellos (como el caso de padres alcohólicos o depresivos a quienes sus hijos han de cuidar). Así, acaban confundiendo el amor con el hecho de rescatar a otra persona con algún tipo de problema o trastorno emocional. Aprenden a renunciar a sus propias fronteras para cuidar del padre o madre enfermo. En la edad adulta, su modo de amar a su pareja es similar. Si pueden rescatar a su pareja, entonces sienten que están mostrando amor y consideran que es el único modo de que otra persona los ame. Al cuidar a su pareja sienten un sentimiento de calidez, conexión y cariño que confunden con amor. Después de todo, durante su infancia solamente sintieron esto cuando cuidaban de su padre o madre y así han aprendido que el amor es rescatar al otro o que sólo puede darse en ese contexto.
 
Sin embargo, esta actitud anima a su pareja a mostrarse más necesitada y desvalida. La relación acaba estando desequilibrada, pues un miembro de la pareja hace el papel de rescatador y el otro de víctima indefensa; es decir, uno hace de adulto y el otro de niño indefenso y necesitado, de manera que ninguno de los dos está viviendo un amor real ni la relación que establecen permite el crecimiento.
 
La compasión y la disponibilidad para cuidar de la otra persona en caso necesario, son cualidades deseables y positivas, pero no ha de confundirse con amor el deseo de salvar a otra persona. Una relación sana ha de ser bidireccional. Es decir, ambos miembros de la pareja se apoyan y cuidan el uno al otro cuando lo necesitan, pero ambos son capaces de asumir los dos roles según las circunstancias del momento.

Si has establecido una relación de pareja tipo adulto/niño es posible que estés confundiendo los sentimientos de compasión que te inspira esa persona y creyendo que lo que sientes es amor, y es posible que tengas que dedicar un tiempo a recapacitar sobre lo que de verdad significa el amor y el tipo de relación que realmente desearías tener.