Las fronteras dentro de una relación de pareja
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Tipos de fronteras insanas
Identidad no definida
Cuando una persona no tiene una
identidad bien definida ni unas fronteras bien establecidas, tiende
a hacer suya la identidad de su pareja. Se sienten totalmente
perdidos sin pareja porque sienten que sin ella no son nada, no
saben quienes son. Están dispuestos a hacer lo que sea para hacer
que la relación funcione, aunque eso signifique renunciar a sus
amistades, a sus deseos, a sus sueños, a su seguridad, a su trabajo,
a su libertad e independencia o al respeto hacia sí mismos.
Pueden soportar abusos y humillaciones sólo para mantener la
relación.
No obstante, una alternativa más sana
que alquilar una identidad prestada, consiste en lanzarnos a
descubrir quienes somos, cuáles son nuestros verdaderos deseos,
opiniones, pensamientos, valores y todo aquello que nos hace únicos
y disfrutar de ese descubrimiento. Tu valor como persona no depende
de la pareja que tengas a tu lado ni del hecho de tener a alguien;
puedes funcionar perfectamente bien como una persona independiente y
puedes construirte tu vida en función de tu propia identidad, en vez
de buscar una persona que te diga qué vida has de vivir.
Lanzarse a descubrirse a uno mismo
puede ser un reto, pero resulta altamente gratificante y liberador,
porque dejas de necesitar a una persona que te diga quién eres y
empiezas a formar relaciones más reales.
Relaciones sin crecimiento
Algunas personas se aferran a la
sensación de seguridad que les da su relación de pareja, consideran
en todo momento que las cosas están bien como están e impiden todo
cambio y evolución dentro de la relación. No exploran nuevos modos
de estar y comportare en la relación, la cual se vuelve estática.
Estas personas renuncian a sus sueños para mantener la seguridad de
la relación, pues temen que si uno de los miembros de la pareja
evoluciona y se siente realizado en su vida, no necesitará al otro
miembro de la pareja y romperá o dañará la relación. Así, el cambio
es visto como una amenaza.
Por supuesto, esta idea es falsa,
pues por muy satisfecha y realizada que se sienta una persona en su
vida, siempre puede desear compartirla con una persona especial. En
una relación sana las fronteras son lo bastante flexibles como para
permitir el crecimiento. Existe respeto tanto hacia uno mismo como
hacia el otro miembro de la pareja, sin anteponer las necesidades de
ninguno de ellos a costa de las del otro. Existe el deseo de crecer
y de que la pareja crezca, persiga sus sueños, alcance sus logros.
La persona con fronteras sanas no renuncia a sí misma por la
relación. Las fronteras sanas permiten que haya el suficiente
respeto y confianza como para que ambos miembros de la pareja puedan
crecer dentro de la relación sin sentirse amenazados por ello.
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