¿Quieres ser una
persona encantadora?
Los más coquetos son
los que mejor pueden enseñarte
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Pero no siempre las
cosas son tan simples...
Y es que a veces se mete el sexo por medio a hacerlo todo más
difícil. Esa es la ventaja que tienen los niños sobre los adultos a
la hora de relacionarse sin complicaciones. El coqueteo puede tener,
por supuesto, connotaciones sexuales y su finalidad puede ser
encontrar una pareja o un ligue. El problema surge cuando el
coqueteo amistoso se confunde con deseo sexual y nuestros intentos
por agradar y ser amables se interpretan como algo más que eso y da
pie al avance de la otra persona con intenciones que no esperamos ni
deseamos.
Estrella solía tener este problema. Era otra seductora nata, como
Alicia, pero no era capaz de distinguir entre estos dos tipos de
coqueteo, de forma que usaba las mismas señales indiscriminadamente,
tanto para la amistad, como para el ligue o el amor, lo cual podía
acarrearle problemas y malentendidos e incluso ser peligroso al
encontrarse con ese tipo de hombres que piensan, muy erróneamente,
que lo que cuenta no es lo que una mujer les diga, sino lo que ellos
interpretan que su lenguaje corporal quiere decir, lo cual puede ser
bastante peligroso. "Mas tarde", comenta Estrella, "aprendí que esos
malentendidos se solucionaban muchas veces con una contundente
palmada en la espalda, al estilo más masculino, y un: "vale tío, nos
vemos."
La clave está en
aprender cuáles son las señales que se interpretan como sexuales y
cuáles las que se interpretan como amistosas
Esto se logra con práctica, mediante una adecuada observación de las
reacciones de los demás. También tenemos que tener claro qué es lo
que queremos de esa persona y utilizar las señales apropiadas en
cada situación, sin emitir mensajes contradictorios. Aún así siempre
puede haber malentendidos, de manera que se vea una insinuación
sexual donde no la hay. En este caso más vale dejar las cosas claras
de la manera más directa y lo antes posible.
Ten en cuenta que las señales que emitimos se relacionan con los
cinco sentidos, aunque cada persona tiene sus preferencias. Así, una
persona puede dar más importancia a señales visuales, como la
mirada, y otra a señales táctiles, de forma que ninguno de los dos
captará las señales del otro debido a que utiliza vías en las que no
suele fijarse.
Recuerda que lo más importante a la hora de ser una persona
encantadora es saber detectar y descifrar correctamente las señales
que emiten los demás y actuar de acuerdo con ellas. De este modo, el
otro sentirá que leemos sus pensamientos y sabemos lo que siente y
necesita.
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