Expresar las emociones
Experimentar y expresar las emociones
constituye un aspecto muy importante de nuestras vidas. Algunas
personas tienen problemas tanto para sentirlas como para expresarlas
correctamente. Por ejemplo, cuando:
-
Notan que sus emociones están
fuera de control, y tienen estallidos.
-
Estallan por pequeñas cosas.
-
Lloran por cualquier cosa.
-
No son capaces de sentir nada en
un momento dado, sino mucho después del suceso, o no sienten
nada en absoluto.
-
No expresan ningún enfado en una
situación en la que estaría totalmente justificado enfadarse.
-
Etc.
Las emociones son una fuente
importante de información acerca de nosotros mismos. A veces
aparecen determinadas emociones tras un suceso concreto. Por
ejemplo, sentirse triste tras una pérdida o sentirse feliz al
conseguir algo que deseábamos. En otras ocasiones, las emociones
aparecen al recordar algo del pasado o incluso al imaginar
determinados acontecimientos. Por ejemplo, si imaginas que alguien
te insulta y sientes ira, o cuando recuerdas cómo un compañero de
trabajo te humilló y sientes ira, vergüenza o cualquier otra
emoción.
En vez de ignorar o exagerar las
emociones, es preferible aceptar que están ahí, pensar sobre ellas y
aprender de ellas y de lo que nos dicen acerca de nosotros mismos.
Por ejemplo, si observas tus emociones podrías darte cuenta de que
con frecuencia estás sintiendo resentimiento, o que respondes a
menudo con lágrimas o con autodesprecio ante los sucesos de la vida.
Cuando sientas algo, puedes hacerte
las siguientes preguntas:
"¿Qué es lo que estoy sintiendo
exactamente?" Es importante ponerle a cada emoción el nombre
adecuado.
"¿Qué me está diciendo este
sentimiento acerca de la situación?"
"¿De dónde ha surgido este
sentimiento?"
Página
siguiente