Educar a los hijos: diez principios básicos
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3. Implícate en la vida de tus hijos.
Implicarse lleva tiempo, es un
trabajo duro, y a menudo supone reconsiderar y modificar tus
prioridades. Con frecuencia significa sacrificar lo que deseas hacer
por lo que tu hijo necesita hacer. Procura estar ahí, tanto mental
como físicamente.
No obstante, implicarse no significa
hacer las tareas escolares de tus hijos, o corregirlas. Las tareas
para casa son una herramienta que los profesores utilizan para saber
si los niños están aprendiendo o no. Si tú haces sus tareas, estás
impidiendo que el profesor sepa lo que tu hijo ha aprendido.
4. Adapta tu conducta para que encaje
con tus hijos.
Procura estar al nivel del desarrollo
de tu hijo/a. Recuerda que está creciendo. Ten en cuenta cómo su edad
afecta a su comportamiento.
La misma necesidad de independencia
que hace que tu hijo/a de tres años diga "no" todo el tiempo es la que
le motiva para aprender a ir al baño a hacer sus necesidades solo.
El mismo crecimiento intelectual que hace que tu hijo/a de 13 años sea
curioso e inquisitivo en la escuela, está haciéndole discutidor en
casa.
5. Establece reglas y mantenlas.
Si no controlas el comportamiento de
tu hijo cuando es pequeño, le costará bastante aprender cómo
controlarse a sí mismo cuando sea mayor y tú no estés cerca. En cada
momento del día o de la noche, debes ser capaz de responder a estas
tres preguntas: ¿Dónde está mi hijo? ¿Con quién está? ¿Qué está
haciendo? Las normas que los niños aprenden de ti, van a influir en
las normas que luego aplicará a su propia conducta.
Pero, por su puesto, no debes
controlar cada instante. Una vez que tus hijos estén en un grado de
escolarización intermedio, deja que hagan sus tareas, que tomen
decisiones por sí mismos y no intervengas en dichas decisiones.
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