Afrontar la muerte de un ser
querido
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Ayudar a otros tras su pérdida
Si alguien que te importa ha
perdido a un ser querido, puedes ayudarle del siguiente modo:
Comparte su dolor. Permítele e
incluso anímale a que hable de sus sentimientos de pérdida y a
compartir recuerdos de la persona fallecida.
No ofrezcas un falso consuelo. No
sirve de ayuda decirle que "es mejor así" o
que "lo superarás con el tiempo" porque en ese momento,
cuando la muerte es aún reciente, lo que esa persona desea y
necesita no es "superarlo" sino sentir el dolor. En lugar de eso,
muestra tu empatía y dolor por su pérdida y escucha con atención lo que
quiera compartir contigo.
Ofrece
ayuda práctica. Ayudar con el cuidado de los niños, cocinar,
hacer recados, etc., son también modos de ayudar alguien que está
en un proceso de duelo.
Ten paciencia. Recuerda que puede
llevar bastante tiempo recuperarse de una pérdida importante.
Muéstrate
disponible para hablar.
Anima a esta persona a buscar
ayuda profesional cuando lo consideres necesario.
Ayudar a los niños a vivir el
duelo
Los niños pueden vivir el duelo de
un modo diferente a los adultos. La muerte de un padre o madre puede ser particularmente difícil
para los niños pequeños, viéndose afectada su sensación de seguridad o supervivencia. A menudo, se
sienten confundidos sobre los cambios que ven
ocurrir alrededor de ellos, particularmente si los adultos intentan protegerlos contra la verdad o contra las
muestras de dolor del padre o madre superviviente.
La comprensión
limitada y la incapacidad de expresar sentimientos pone a los niños
más pequeños en una situación de desventaja. Los niños pequeños pueden
volver a mostrar comportamientos típicos de edades anteriores (como
orinarse en la cama), hacen preguntas acerca de la persona fallecida que
parecen insensibles, inventan juegos sobre la muerte o fingen que nunca sucedió.
Afrontar el dolor de un niño
supone un estrés añadido en un padre o madre que está también en
proceso de duelo. Sin embargo, los arrebatos de ira o la crítica
sólo sirven para profundizar la ansiedad de los niños y retrasan la
recuperación. En lugar de eso, habla honestamente con los niños, en términos
que puedan entender, y diles la verdad de lo que deseen saber.
Habla con ellos sobre
la muerte y la persona que ha muerto y ayúdales a trabajar con sus
sentimientos. Ten presente también que pueden estar teniendo
creencias irracionales, como creerse culpables de lo sucedido, creer
que otros miembros de su familia morirán también, pensar que ellos
mismos van a morir, etc. Habla con ellos y explícales que esas ideas no son
ciertas.