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Psicología evolutiva: Las etapas del
desarrollo
La teoría del desarrollo moral de Kohlberg

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Nivel II. Moralidad
convencional (desde los 9 años hasta la adolescencia)
Etapa 3. Buenas
relaciones interpersonales.
Los niños en esta etapa creen
que la gente debe atenerse a las expectativas de la familia
y de la comunidad y comportarse correctamente. Comportarse
correctamente significa tener buenas intenciones y
sentimientos interpersonales, como amor, empatía, confianza
y preocupación por los demás. Heinz, suelen decir, hizo bien
al robar el medicamento porque "era un buen hombre por
querer salvarla" y "sus intenciones eran buenas: salvar la
vida a alguien que ama." Incluso si Heinz no amaba a su
esposa, estas personas dicen a menudo que debe robar el
medicamento porque "No creo que ningún marido deba quedarse
sentado mirando como muere su esposa" (Gibbs et el al.,
1983, pp. 36-42; Kohlberg, 1958b).
Si los motivos de Heinz eran buenos, los del farmacéutico
eran malos. El farmacéutico, dicen los sujetos de la etapa
3, era "egoísta," "codicioso," e "interesado solamente en sí
mismo, no en otra vida." A veces, los entrevistados se
enfadan tanto con el farmacéutico que dicen que deberían
meterlo en la cárcel (Gibbs et al., 1983, los pp. 26-29,
40-42). Una respuesta típica de la etapa 3 es la de Don, de
13 años de edad: "Realmente era culpa del farmacéutico, él
era injusto, intentando cobrar excesivamente y dejando a
alguien morir. Heinz amaba a su esposa y deseaba salvarla.
Pienso que cualquier persona lo haría . No creo que lo metan
en la cárcel. El juez miraría todos los puntos de vista, y
se daría cuenta de que el farmacéutico cobraba demasiado. (Kohlberg,
1963, p. 25)
Vemos que Don define la situación en función de los rasgos
de carácter y motivos de los implicados. Habla del marido
cariñoso, del farmacéutico injusto, y del juez comprensivo.
Su respuesta merece la etiqueta de "moralidad convencional"
porque supone que la actitud expresada sería compartida por
toda comunidad: "cualquiera haría bien al hacer lo que hizo
Heinz" (Kohlberg, 1963, p. 25).
Como vemos, se da una cambio de la obediencia incuestionable
a una perspectiva relativista y a una preocupación por los
buenos motivos.
