Parece ser que este tipo de depresión está desencadenado por la
respuesta del cerebro a la disminución de la exposición a la luz del
sol. No se sabe con seguridad cómo se produce, pero las
investigaciones actuales se concentran en el papel que podría tener
la luz solar en la producción en el cerebro de determinadas
hormonas. Los expertos creen que dos sustancias químicas específicas
en el cerebro, melatonina y serotonina, podrían estar implicadas.
Estas dos hormonas ayudan a regular los ciclos de sueño-vigilia, la
energía y el estado de ánimo. Los días más cortos y las horas de
oscuridad más largas en el otoño y el invierno pueden causar un
aumento en los niveles de melatonina y una disminución en los
niveles de serotonina, que podrían crear condiciones biológicas para
la depresión.
El cuerpo produce melatonina en mayores cantidades cuando hay
oscuridad o cuando los días son más cortos. Este aumento en la
producción de melatonina puede hacer que una persona se sienta
somnolienta y letárgica. Con la serotonina, sucede lo opuesto: la
producción de serotonina aumenta cuando una persona está expuesta a
la luz solar, de modo que es probable que los niveles de serotonina
sean más bajos durante el invierno, cuando los días son más cortos.
Los niveles bajos de serotonina están asociados con depresión, de
manera que aumentar la disponibilidad de serotonina ayuda a combatir
la depresión.
Tratamiento
Terapia con luz
El tratamiento basado en a exposición a luz intensa se ha
mostrado eficaz en el 85 % de los casos. La luz de las bombillas que
suelen usarse habitualmente no es lo suficientemente intensa, siendo
su intensidad de unas 200-500 lux (unidades de medida de
iluminación), mientras que la luz del sol tiene unas 100.000 lux.
Para tratar el trastorno afectivo estacional se utiliza luz
difusa, blanca y fluorescente con una intensidad de entre 2.500 y
10.000 lux. La exposición a esta luz tiene una duración de 30
minutos durante la mañana.
Las personas así tratadas recuperan su nivel de energía y
recobran un estado de ánimo normal. Es la terapia que más se ha
utilizado para tratar la depresión estacional.
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