¿Se debe castigar a los hijos? Varios expertos
responden
El mejor modo de reducir el mal
comportamiento consiste en proporcionar un abundante refuerzo
positivo para el comportamiento adecuado. El castigo en forma de
consecuencias desagradables puede detener el comportamiento, pero a
menudo tiene efectos indeseables.
Un niño cuya conducta es castigada
puede reaccionar de manera emocional, devolver el golpe o evitar a
la persona que lo ha castigado. En vez de castigar el comportamiento
inadecuado, trata de pillar a tu hijo siendo bueno. Dile que
aprecias lo que hace y haz eso de manera frecuente y consistente. Al
mismo tiempo, asegúrate de que el mal comportamiento no le merezca
la pena, es decir, que no le permita evitar las tareas o le sirva
para obtener atención.
Gina Green, psicóloga, New
England Center for Children
Si quieres que tu hijo/a sea
cariñoso, te respete y sea disciplinado, no uses el castigo. Utiliza
estrategias apropiadas. Con los niños pequeños, utiliza la
diversión, estructura, límites y retirada de atención. Con niños
mayores establece expectativas y explica cuál será la recompensa o
consecuencias. Siendo adolescente robé maíz del campo de un
granjero. Mi padre me vio con el maíz y me pidió que dijera la
verdad, de lo contrario, mi castigo habría sido dos veces mayor. Le
dije la verdad. Tuve que disculparme ante el granjero y comerme el
maíz crudo. Ahora valoro la verdad y me pregunto cuál habría sido el
castigo.
Norine G. Jhonson,
psicóloga, antigua presidenta de la Asociación de Psicólogos
Americanos.
El castigo supone una conducta
agresiva por parte de un adulto, la misma conducta que rechazamos en
los niños. Engendra resentimiento y a menudo da lugar a una mayor
violencia o abuso grave. Plantearé la cuestión de otra manera: ¿cómo
puedes enseñar a tus hijos a hacer lo correcto, a ser seres humanos
compasivos que entienden tanto sus propias necesidades como las de
los demás? Los trabajadores sociales reconocen que una buena
estrategia en la educación de los hijos implica técnicas de
disciplina no violentas y apropiadas a la edad de los niños. Creo
que los padres deberían ser modelos positivos y enseñar a sus
hijos las consecuencias negativas del comportamiento adverso
mediante el uso de incentivos, tiempo fuera* y estableciendo límites
firmes y racionales.
Terry Mizrahi, trabajadora
social, presidenta de la National Association of Social Workers;
Profesora de la Hunter College School of Social Work.
La palabra castigo significa someter
a una penalización por una infracción y a menudo supone inflingir
algún tipo de daño. En la educación de los hijos, dicho castigo se
ejerce a menudo mediante azotes a los hijos. El beneficio o daño
relativo de dicho castigo está abierto a debate y sin duda implica
consideraciones acerca de la educación única de cada familia, así
como de la comunidad de la que forman parte. No obstante, los
continuos y trágicos brotes de violencia por parte de los niños han
servido para alertarnos sobre nuestra responsabilidad como padres y
como miembros de la comunidad. Como tales, haremos bien como padres
si practicamos métodos menos violentos de disciplina que promuevan
un desarrollo sano de nuestros hijos.
James Morris, psicólogo. Profesor de la
Texas Woman's University; Presidente de
la American Association of Marriage and
Family Therapy
Fuente: Psychology
Today
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