Cómo elevar la autoestima
Página 1
Página 2
Los pilares de la autoestima
Nathaniel Branden, un autor que ha publicado varios libros sobre
la autoestima, considera cómo pilares básicos de la misma:
1) Vivir conscientemente. Es decir, con una actitud abierta y no
defensiva que nos permita reconocer los hechos de la realidad
–interna y externa- lo más objetivamente posible. Por ejemplo, algo
tan simple -y tan difícil también a veces- como ser capaz de
reconocer y aceptar que estoy enfadado cuando estoy enfadado o que
estoy triste cuando estoy triste, sin quererlo disfrazar de otra
cosa. O la capacidad de distinguir los hechos tal como se dan, la
realidad “objetiva”, de mis fantasías acerca de cómo me gustaría que
fueran las cosas o de cómo temo que puedan llegar a ser. O la
capacidad de estar “presente” en lo que hago en cada momento: si
escucho, estoy totalmente disponible para la escucha, y no en otra
parte, etc.
2) La aceptación de uno mismo. Supone que elijo valorarme y tratarme
con respeto, admitiendo y aceptando lo que veo en mí con
benevolencia. No significa necesariamente que me guste, sólo que lo
reconozco como mío. No significa tampoco que renuncie a cambiar sino
más bien lo contrario ya que para cambiar, primero hay que reconocer
lo que hay. Por ejemplo, no puedo adelgazar si no reconozco que
tengo un problema de sobrepeso.
3) La responsabilidad hacia uno mismo. Significa estar dispuestos a
asumir la responsabilidad por nuestra vida, por hallar recursos para
satisfacer nuestras necesidades, en lugar de culpar a los demás o a
las circunstancias, o esperar a que alguien o algo nos venga a
rescatar y solucione todos nuestros problemas y carencias. Ahora
bien, ser responsable tampoco implica ser responsable de "todo”, ya
que siempre habrá aspectos de nuestra vida que escapen a nuestro
control, y eso también tenemos que asumirlo.
4) La autoafirmación. Podríamos definirla como la capacidad de
respetar nuestros deseos, necesidades y valores y buscar una forma
de satisfacción o expresión de los mismos adecuada a la realidad. Lo
opuesto a esto podría ser tanto reprimir nuestras necesidades
legítimas para evitar el conflicto o para complacer, como una
actitud excesivamente beligerante o agresiva, irrespetuosa con los
derechos de los demás.
5) Vivir con propósito. Implica tomar las riendas de nuestra vida y
procurar vivirla de acuerdo a unos valores y objetivos que hemos
elegido libremente y de forma consciente, en lugar de dejarnos
llevar pasivamente por las circunstancias del azar o delegar la
responsabilidad de nuestra existencia en personas, instituciones o
valores ajenos a nosotros, sea por comodidad o por miedo. Implica
asimismo ser capaces de fijarnos metas concretas y realistas, y de
cultivar la autodisciplina necesaria para llevarlas a término
sabiendo que, a veces, tendremos que posponer la gratificación
inmediata de algunos deseos en beneficio de otros proyectos o metas
a más largo plazo.
. Olga Castanyer, después de considerar la autoestima, como “el
conjunto de pensamientos, sentimientos y conductas que hacen que una
persona se considere digna de ser valorada y querida por sí misma,
sin necesidad de depender del exterior para ello”, nos avisa de que
podemos apoyarla en factores erróneos como son: a) La dependencia de
los demás: si sólo nos sentimos bien cuando los demás nos valoran, o
b) La necesidad de presentar méritos: si sólo nos sentimos bien
cuando creemos que somos buenos padres, buenos hijos, buenos amigos,
buenos profesionales, etc.
Página
siguiente