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Psicología / Artículos


Auto-obstaculización, dudas y trabajo duro

 

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La auto-obstaculización era un fenómeno interesante para estudiar porque unía muy diversas partes de la psicología social y de la personalidad. Existen diferencias individuales. Algunas personas se obstaculizan a sí mismas más que otras (por ejemplo, las personas con una autoestima frágil.)


La estrategia tiene también elementos interpersonales: la gente es más propensa a auto-obstaculizarse en público que en privado, lo que sugiere que es una estrategia designada en parte para proteger la postura ante otros. El individuo que tiene éxito pero no ve su capacidad como responsable de dicho éxito, acaba dudando de que pueda tener la misma capacidad de nuevo, cuando lo vuelve a intentar para un éxito futuro. Esto constituye una duda de sí mismo, una duda de su capacidad o competencia. Esta falta de confianza en sí mismo sucede cuando las personas sienten incertidumbre sobre su competencia.
 
Berglas y Jones (1978) lo captaron bien al observar que "es mejor fracasar por ser perezoso que por ser estúpido" (p. 205). En esta ilustración está claro que la auto-obstaculización implica un intercambio entre dos tipos de estigmas que alguien puede mostrar. Y suele preferirse proteger la estimación de la propia competencia incluso a costa de parecer vago. La amenaza a la sensación de valía personal es poderosa cuando la habilidad de una persona es cuestionada; comprometer otras cualidades personales, aunque pueda suponer un precio alto a pagar, es mejor que ver confirmada la propia incompetencia. El auto-obstaculizador opta por la incertidumbre acerca de su competencia porque es preferible a la información que le diga que no es tan competente como desearía creer.
 
Antes de abandonar el tema de la auto-obstaculización me gustaría mencionar algunos hallazgos interesantes de las investigaciones. En primer lugar, son las personas con niveles moderados de autoestima las que tienen más probabilidades de auto-obstaculizarse (Tice, 1991). Estos individuos pueden tener la mayor incertidumbre acerca de su competencia y, por tanto, dudan de sí mismos. Tanto los hombres como las mujeres describen los obstáculos en sus vidas (por ejemplo, mal humor, muy poco tiempo para prepararse, etc.) pero sobre todo son los hombres los que se implican en conductas de auto-obstaculización (no esforzarse, dejarlo para después, abuso de drogas).
 
Una variación de la estrategia de auto-obstaculización consiste en ensalzar a los otros (Shepperd y Arkin, 1991). En contextos competitivos o comparativos, el desempeño se juzga mediante estándares relativos más que absolutos. En una serie de estudios, encontramos que los participantes proporcionaban al competidor una ventaja que incrementara su desempeño (por ejemplo, algún tipo de música que facilitara la ejecución en vez de música neutra o música que interfiriera con el desempeño).

 

Entonces, si el participante es superado por su competidor, existe cierta ambigüedad sobre la causa del fracaso. Una ventaja de esta estrategia es que el individuo no hace nada para interferir con su propio desempeño (que puede ser óptimo), pero puede preservar cierta incertidumbre sobre la base de un desempeño relativamente pobre, si llega a suceder. Además, proporcionar ventajas a un competidor puede parecer altruista.