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Psicología / Artículos


Asertividad: en qué consiste y cómo ser más asertivo

 

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La persona no asertiva, en cambio, se siente amenazada y atrapada cuando ve que los demás violan sus derechos, no se atreve a expresarse hasta que no puede más y estalla llena de ira de un modo exagerado; o bien no se atreve a expresarse de un modo directo, pero puede expresarse de un modo pasivo-agresivo, con comportamientos como no hablar a la otra persona, sabotearla de algún modo, etc. O bien es posible que no haga nada en absoluto excepto castigarse a sí misma y deprimirse.
 
Muchas personas piensan que tener en cuenta las propias necesidades y tratar de satisfacerlas significa ser egoísta. Esta es una idea errónea, pues la persona egoísta sólo tiene en cuenta sus propias necesidades y derechos, sin importarle los de los demás, mientras que la persona asertiva tienen en cuenta tanto las propias necesidades, como las ajenas y trata de alcanzar acuerdos que satisfagan a ambas partes.
 
Si quieres llevar una vida sana y productiva e incluso si deseas ayudar a los demás y ser lo más altruista posible, has de empezar por cuidar de ti mismo, estar emocionalmente equilibrado y sano. Y eso no lo lograrás si, continuamente, estás dejando de lado tus propias necesidades, tanto emocionales como materiales o de cualquier otro tipo, para satisfacer las de los demás. Esto, a la larga te dejará sin energía y sin fuerzas o te llevará a una depresión. En cambio, si tienes en cuenta tus necesidades, serás más feliz, estarás más sano y serás más capaz de servir de ayuda a los demás, si es lo que deseas.

 

Agresividad frente a asertividad

 

Cuando te expresas de un modo agresivo, no sólo estás expresando tus derechos o necesidades sino que también estás humillando o degradando a la otra persona. Este tipo de comportamiento niega los derechos de los demás e impide que los expresen.

 

La agresividad suele hacer que los demás también se sientan agresivos o deseen vengarse, lo cual puede perjudicarte y hacer que los demás te pierdan el respeto. Además, es posible que tras pensar las cosas con más calma te sientas culpable o avergonzado por tu comportamiento.